miércoles, 31 de diciembre de 2008

Year End Postcards


Este tipo de cosas, el camarada Protervo las hace mucho mejor que yo, pero ahí va.

Desde hace unos meses tengo que hacer un trámite más o menos una vez al mes en Carupá, que yo creía era un suburbio al Norte de la ciudad autónoma (muy barroso) donde había canchas de rugby (en realidad, eso es verdad, pero no es sólo eso). Para mi sorpresa, descubrí que es un barrio casi quedado en el tiempo, cerca de Tigre, con calles empedradas que devuelven el sonido de los pasos y hace que uno camine con cuidado para no caerse, inclusive si, como yo, no calzan zapatos de tacón.

Ok, hay lugares con más glamour, acepto eso. La primera vez que fui, a la tarde y en el tren de la línea Mitre que también pasa por mi casa, retorné a la civilización tipo 6pm, yo feliz de la vida porque iba a poder regresar con el tren vacío, hora pico, todo el mundo se va para allá de vuelta, no viene al centro.

Error.

Como verifiqué en oportunidades subsiguientes, la última de ellas ayer mismo, el tren ya viene casi lleno desde Tigre (la cabecera del ramal), y mis congéneres se amuchan a las puertas en estampida hacia dentro de los vagones. Qué lindo.

Gran parte del personal de servicio de zonas well-off viaja en ese tren. Multitudes de mucamas con retiro (y a Retiro), seguranças en uniforme, albañiles, personal de mantenimiento en general, jornaleros variopintos, se van subiendo al tren durante todo el recorrido hacia el centro, en especial en la zona intermedia donde se pone concheto, desde San Isidro hasta Olivos, más o menos. Abundan las palabras pronunciadas con acentos que no son porteños, voces cuyo volumen se eleva un poco más allá de la circunspección elegante que predomina en las damas y jovenzuelas perfumadas que se suman en la citada sección media del recorrido. Después todo es medio pelo, como en la estación donde me bajo yo, o va raleándose con olor a yuyos y otros detalles no tan gratos, tipo San Fernando o Virreyes o Carupá mismo.

Lo primero que me causa gracia son los relatos que afirman que ese ramal es casi chic. Je. Yo también he viajado hace poco al Oeste en el San Martín y parecía el tren de la peli Darjeeling. Uno nunca termina de asombrarse, sobre toCursivado siendo un porteñito no tan acostumbrado a movilizarse fuera del auto.

Si quieren hago una pausa acá, así la gente biempensante y solidaria con los postergados socialmente comienza a redactar alguna diatriba contra mi prosa de sospechoso tufillo discriminador. No es así, pero os dejo igual el privilegio…

Seguimos.

A la estación siguiente alguien bajó y yo me senté. En el asiento inmediatamente frente a mí veo a un señor cincuentón con aspecto gay, con una cámara digital en la mano que debía valer más que todo el guardarropa de quienes viajábamos en ese mismo vagón, o quizás del tren en su totalidad. Le digo en mi francés anquilosado (hacía mucho que no lo hablaba) que meta la cámara en el bolso. El franchute (¿o tal vez sería québecois?) hace un semigesto de asombro, pero al ver el asentimiento de una cincuentona a su lado (entonces aparentemente no era gay, aunque nunca se sabe), me da pelota y mete cámara en bolsa. Pas besoin de provoquer, hein?, le espeto ya encancherado con mi dominio de la lingua gala y haciéndole un vago gesto con la vista señalando los alrededores del vagón. Ouais, me contesta y sigue conversando con su ¿pareja?, que tiene unos ojos hermosos, verdes, no celestes, pero la muy guacha se los tapa con unos Ray Ban oscurísimos.

Súbitamente, el grupo de mucamas nordestinas/paraguayas llama mi atención porque una de ellas solicita a voz en cuello que por favor algún caballero le dé el asiento a una señora embarazada, aparentemente una de ellas. Las otras siete de la partida se ponen a reír por alguna razón ajena a mi comprensión, pero es tarde, ya medio como que levanté el culo del asiento casi por instinto y me veo en una situación embarazosa (para estar a tono con la circunstancia): me hago el considerado y quizás todo era una joda. Pero no, aparece una joven con sobrepeso, vestida con un breve solero blanco con pintitas, que si no está embarazada por lo menos serviría para un buen photo shoot de alguna publicidad antes/después de un método para adelgazar. Me levanto del asiento y la preñada lo toma. Las otras “chicas” (algunas cincuentonas como la francesa/québecoise) me aplauden y se ríen. Me muero de vergüenza y paso al vagón adyacente, puteando por dentro porque una vez más me van a aplastar en el trayecto.

En el otro vagón, justo cuando arribamos a la siguiente estación, la fortuna me acompaña (¡qué fin de año, papá!, me digo a mí mismo) y consigo otro asiento, y también con un set de dos frente a mí, esta vez ocupado, al mismo tiempo que yo (nos sentamos simultáneamente) por una señora joven con una nenita preciosa de unos 2 años de edad en su regazo. La pendeja estaba inquieta, muy inquieta, pero es natural, a los niños tan pequeños les molesta viajar en un vehículo que se mueve tanto como un tren o un bondi. Súbitamente, la madre se levanta y va hacia la puerta. Yo pensaba que se bajaba en la próxima, pero el aparente marido y una hermana de la niña seguían ahí cerca. No, lo que estaba haciendo la madre era intentar hacerle volcar el fruto de su estómago revuelto a la niña fuera del alcance de la ropa de los pasajeros… Caramba, esto no lo tenía previsto, en mi casa me hubiese divertido más y en un entorno más limpio.


Quedé impresionado, y entonces me moví un vagón más hacia el final de la formación. Hombre huyendo permanentemente, esto no es bueno, me dije, pero continuando con mi (no tan buena) suerte, en la siguiente estación no se desocupó un asiento, sino… ¡tres! Esta vez sí, me dije, y me zambullí justo en uno que además iba en el mismo sentido del tren, o sea podía observar viniendo hacia mí el bello paisaje de las estaciones cercanas a Acasusso o por ahí. Estaba asombrado de que el único clavadista con estilo para agarrar el asiento hubiese sido yo: los dos asientos frente a mí estaban vacíos. Me pongo a mirar a alrededor y justo al lado de donde estaba yo sentado, a apenas micrones de mis zapatos, había la clase de desecho humano que la niñita de 2 años seguramente ya había concretado en el vagón que venía de abandonar…

Qué suerte pa’la desgracia, como decía un tipo realmente cómico (y como diría Julito).

Ya resignado me mandé hasta el otro vagón, y recé porque no tuviera más problemas dado que el siguiente paso eran las puras y duras vías…

Debe haber sido lo del rezo, entonces, lo que llamó al destino a inmiscuirse otra vez en mi aparente bienestar: en Carupá había subido conmigo un señor casi anciano con camisa blanca y corbata celeste arrastrando una valijita con rueditas, de esas que uno se lleva a Montevideo o a Córdoba cuando sólo va a dormir allí una noche o dos. El señor llevaba un bandoneón en la valijita y era una especie de predicador camuflado en su discutible talento musical, que de todos modos nos obsequió con una más que pasable versión de “Quejas de Bandoneón” del Gordo Troilo, para cerrar con “El viejo vals” de Charlo. Pasado lo cual, se mandó con una encíclica oral evangelista instando a los infieles (todos presuntamente católicos apostólicos romanos) a “sacar a Cristo de la Iglesia porque ahí está solo y se aburre”. El concepto no estaba del todo mal: al igual que casi todos los evangelistas, el tipo era un hombre de acción y no de andar con tanta cháchara. Caras mayormente incrédulas miraban para otro lado y ya iban rebuscando en bolsillos de caballeros y carteras de dama alguna moneda porque al fin y al cabo la performance lo merecía.

Mientras esto sucedía, otras hordas de turistas ponían una media sonrisa ante tanto color local incluido sin cargo adicional en el miserable pesito que les salió el viaje y que los llevaría a sus hoteles gay-friendly o similar de San Telmo (porque hCursivaay que decirlo, entre los turistas hay mucho puto, vea). Uno de ellos, aparentemente straight y aparente gringo del Midwest con tradicional gorrita náiqui, bermuditas de jean súper azules haciendo juego con medias blancas con vivos ad hoc y zapas de la misma marca, estaba medio tembleque porque el viejo se iba entusiasmando con su speech y cada vez se acercaba más al grito. Me puse en su lugar e intuí que estaba cagado en las patas: es como si yo escuchara en un tren de mala muerte en el África profunda a un tipo predicar en malayo (y más teniendo en cuenta que el malayo se habla o hablaba en otro continente). Yo no podría discernir si está tratando de persuadirme de algo o en cualquier momento se arma la goma porque al tipo le saltó la térmica y acto seguido saca una Uzi y nos manda a todos a empujar las margaritas desde abajo… De vez en cuando se daba un cuarto de vuelta en su asiento, donde se movía nervioso hasta que el jovatex empezó a pasar la gorra. Ahá, era sanata nomás para que le den una moneda, debe haber pensado. El gringo ni se mosqueó en nada, lo miró pasar y siguió en su mundo, mirando los arbolitos de las estaciones, que es casi todo lo que se ve desde la ventana.

Movido por esa observación, yo, que iba parado, me di cuenta de que en las estaciones de esa línea, al igual que en los caminos de Dios de nuestra Argentina, hay que saber de qué se trata para no perderse. Las estaciones tienen un par de carteles roñosos donde dice el nombre, con sendos mini carteles a los lados que indican la estación anterior y la posterior, con una flechita chota. Si uno no presta atención a la parte media de la estación, tiene que intuir si está en Martínez o en Victoria, cuando no en González Catán. No, no es así, me dije. Yo estoy parado y mido casi 1,90m. Si me agacho puedo llegar a verlos, pero igual son pocos los carteles. Desventajas del subdesarrollo, y eso que esa línea tiene a los simpáticos peques como dibujito animado entretenedor (las que tienen pantallas LCD).

A esa altura ya tenía un embole que no me soportaba, quería matar al ancianito, que se despidió diciéndole a unas brasileñas “Only love will save the World” (sic). Las brasileñas se reían y movían la joyería accordingly. No me dio ganas de darles el mismo consejo que al francés con aspecto de gay, que se jodan por pelotudas.

Mientras rumiaba resentimiento, miro alrededor y me doy cuenta de dónde estaba parado y de porqué no me habían aplastado: estaba en medio de dos asientos, en el hueco entre dos respaldos (¿me explico?). En esos lugares, justo del lado de la ventana, suelen poner cestos para tirar residuos, y yo, que siempre me mofaba internamente de los desesperados que se bancaban un viaje de una hora parados al lado de la basura… estaba exactamente en la misma situación. Evidentemente, con la costumbre uno va adaptándose a la ignominia. No soy especial, confirmé por enésima vez en mi vida, yo también soy penoso como habitante de esta ciudad. Me falta ir a algún comedero del microcentro a las 13.30hs de un miércoles y me gradúo de ganado humano.

Una vez llegado a la estación Núñez, salí del tren como un preso fugado de Batán, me bajé a la carrera y me mandé hacia Av. del Libertador, donde vivo, previo subirme a mi auto, que estaba en las inmediaciones de la estación. Cuando iba por 3 de Febrero pasé frente a un PH más o menos elegante, donde había un señor de algo más de 50 años con una preadolescente o adolescente (viste cómo vienen las pendejas ahora...) que parecía ser su hija y que lo estaba ayudando. El tipo estaba, a esa hora, tipo 7.30pm, todavía con luz pero bastante solitario, lavando a mano su vehículo japonés 4x4.

Ya había tenido demasiado con los contratiempos del viaje, así que me descargué. Paré en seco frente a la casa, el tipo se sobresaltó.

- Man, ¿querés que te diga una cosa? Sos un pelotudo. Hacer lavar la lancha esa en un lavadero acá a 5 cuadras no te sale más de 40 mangos, que calculo no deben ser un problema para vos. Por hacerte el ahorrativo o el handy man estás arriesgando tu auto, tu casa, y en última instancia (esto no se lo dije porque no es muy coloquial), tu propia hija. Pasan un par de chorros al voleo y te dejan con el culo mirando al Norte, y a tu hija ni te cuento… Después te voy a tener que ver en el noticiero de las 8 con la pancarta pidiendo por justicia y por la inseguridad. ¿Sos o te hacés?

El tipo hizo un gesto con el brazo como si estuviera arrojando el ramo de la novia hacia atrás, como diciendo que me deje de joder. Me encogí de hombros, puse primera de nuevo y pedí por favor no tener noticias en la tele de ese tipo en las próximas 24 horas, porque si no el cargo de conciencia iba a ser grande. Pero fundamentalmente porque no quería que los de la 35 me vengan a tocar el timbre a casa para preguntarme cosas.

Nada de lo que conté es mentira, todo sucedió, y ahora estoy acá escuchando a Ron Sexsmith & Don Kerr entremezclado con el ruido del viento en las hojas de un par de plantas que hay cerca de la ventana.

Algo bueno tenía que pasarme, ¿no?

This has been a pretty nice though bumpy year, but nice it was, y espero que el próximo sea mejor aun.

Que la pasen bien, boys and girls.

Feliz Año Nuevo.








martes, 30 de diciembre de 2008

Planetas sombríos


The Notwist es una banda alemana que empezó hace unos cuantos años haciendo ruido tipo post punk, se volvió medio hardcore, medio electrónica. Como suele suceder cuando pasa el tiempo, últimamente se amariconaron y comenzaron a hacer música melancólica y sensible (justo como me gusta a mí), pero con esa cosa ruidosa electrónica detrás que la hace ligeramente "rara" e inestable. Los que saben me dijeron que recuerdan a The Postal Service, cuyo único disco editado, Give Up, es una maravilla.


Esta canción, Gloomy Planets, es del último disco de The Notwist, que se llama The Devil, You + Me. Fue editado hace poco y esta actuación se registró en agosto de 2008 junto con una orquesta que también aparece en el disco de estudio.


Lindo.


Enjoy here.




sábado, 27 de diciembre de 2008

Same shit different name

Hoy es sábado a la noche y estoy en casa. Acá me voy a quedar. No hay mal que por bien no venga. El viento que viene del Este es medio cálido pero los nubarrones no me caen mal. Me sirvo un scotch comprado en el chino de apuro (por eso le puse mil hielos), y mastico algunos maníes. Como algunos saben, vivo justo frente a un conocido estadio deportivo que hace las veces de templo del rock/pop. Ahora tiene nombre de bebida sin alcohol.

Toca Almafuerte. No me banco a Iorio, no porque sea un brutazo intolerante, antisemita y ultranacionalista peligroso, sino porque la música que hace me parece pobre, las letras patéticas, pero básicamente porque su discurso presuntamente patriótico se lleva de narices con la obvia influencia que siempre tuvo: una banda de Sheffield que hizo historia cuyo líder ahora tiene Parkinson pero todavía carbura algunas cosas. Re-telúrico, Sheffield, mirá...

Me asomo al balcón, ya no hay barquitos en el río, oscurece en minutos nomás. El gallinero a mi derecha es una tumba silente. Nunca estuvo tan callado y ausente.

Hago una panorámica de los fans que están por entrar, son no menos de 200, pero no parecen muchos más, quizás lleguen unos cuantos en un rato. Mientras tanto, hago un paneo casi superficial y me doy cuenta de que sólo 3 ó 4 de ellos llevan una remera que NO sea negra.

Me pregunto cuál es la diferencia entre ellos/ellas y las pendejas re-fashion que en unos días asolarán las playas del Este con el último hit de la moda, siempre ellas, no más de 20, con buen apellido y cabesho rubio, luciendo lo que hay que lucir cuando hay que lucirlo. Trend setters, les dicen con buen criterio, y está bien que así sea, alguien tiene que hacerlo.

No son ellas objeto de mofa, más bien parecen auténticas heroínas pioneras al lado de estos muppets que gritan a los cuatro vientos el aguante, la autenticidad, la fraternidad de las huestes metálicas y todas esas pelotudeces.

Mientras tanto, la versión de "Ámbar Violeta" arreglada por Gandini (padre) que está en "Moda y Pueblo" de Fito Páez suena bien, realmente bien. Fito Páez a esta altura es casi el Che Guevara al lado de ciertos payasos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Pasajera en Trance


Ella... no está acá, está allá.

A veces baja a nuestro universo, pero usualmente vive en el de las ideas, el de las cosas como deben ser, el del orden impuestos por las malditas reglas de un dios (¿un Dios?) caprichoso y discrecional pero a la vez ortodoxo hasta la médula.

Por momentos parece que se divierte mucho, pero a veces da la sensación de que el espíritu trágico italiano la devora, la incendia y la consume. Todo puede ser blanco como su piel, pero de a ratos luce negro como una tormenta de verano.

Lo mejor que tiene es la sonrisa, la utiliza seguido y sabe que no es inocua. Hasta ese puchero casi infantil, superponiendo el labio inferior al superior, y mirando de reojo buscando una complicidad que sabe encontrará.

Por momentos parece que da cosas sin pedir nada a cambio, pero quizás eso no sea así, quizás pida el mundo a cambio de... dar su mundo. ¿Lo daría? ¿Eso es malo o es bueno? Who cares?

Cree que es fea, pero en realidad no, tiene la gracia de la eterna juventud en su rostro, en sus formas breves pero contundentes y en sus piernas fibrosas. Su cuerpo está suspendido en el tiempo, criogénicamente conservado, al ladito de sus ideas intactas, allí donde las dejó hace alguna que otra década. Creo que podría disfrutar más si estuviera del lado de los mortales, de nosotros, esos que preferimos el pájaro en mano porque sabemos que los cien volando partieron hace rato (si no, no estaríamos invocándolos).

Ella... quizás es el opuesto de la que inspiró a García, pero posiblemente sólo se trate de una inversión de escenarios. E'cir: lo seguro es lo que no lo es. Lo frágil es lo que está acá, al alcance de su mano y de la mía (o de la tuya), esas manos que posiblemente no se toquen (no se toquen, digo) nunca.

Ella...



















Enjoy the song.


lunes, 15 de diciembre de 2008

Take the long way home


Siempre pasa lo mismo los fines de semana.
No paso mucho tiempo con mis hijos, por lo tanto el rush que tengo cuando los veo hace que intente meter en dos horas actividades que normalmente deberían hacerse en el doble de tiempo.
Eso hace que los límites horarios, los compromisos, la vuelta a casa, a veces transcurran en una especie de vértigo, con los pendejos convenientemente ajustados contra sus asientos por el cinturón de seguridad mientras hago slalom por el tránsito de la Av. del Libertador.
Si ese fuera todo el comentario, esto sería más aburrido de lo que habitualmente es. Una queja sobre el tránsito en Buenos Aires, en especial en el del fin de semana a la tarde, es bastante pedestre.
Pero no se trata de esto.
He descubierto una cosa.
La gente no quiere llegar a su casa.
Va por el camino más largo. O a 40kph por, precisamente, Av. del Libertador a la altura de Núñez.
Esto puede deberse a varios factores, por ejemplo que hay mucha gente con auto nuevo y recién aprende a manejar. Esas SUV que andan por ahí, con tanto botoncito y cruise control y tostadora incorporada, a veces son difíciles de controlar.
También puede ser que en los días de calor no da ganas de bajar la ventanilla y pasar del cálido aire acondicionado y el disco de Arjona (o de Steely Dan) al ruido de la calle. Lo mismo en invierno con el frío.
Ocasionalmente puede darse el caso en que la familia (porque siempre son familias, no hay tipos/as solos que manejen como nabos en esos días y horas), digo que la familia se esté cagando a gritos adentro, como a veces solía pasarme en otras épocas.
Puede ser que estén perdidos y no sepan cómo llegar a Turdera desde Av. del Libertador (me preguntan todo el tiempo de auto a auto o de auto a vereda).
Puede ser todo eso.
U otras cosas.
Pero no, yo tengo la posta.
La gente no quiere llegar a su casa porque en su casa los esperan...
... ellos mismos.
Y los chicos que tienen que ir a la escuela al día siguiente (o a la colonia si están en vacaciones), o si no pasa nada de eso, tienen que bañarse, y ordenar el cuarto.
Los adultos deben evitar que se cuelguen de la PS2 o su equivalente, o se claven mirando lo que queda del partido de la fecha.
Los fantasmas, las realidades, están detrás del portón que se abre con el control remoto desde el auto, o la tranquera, o el segurança que sube la barrera. A nadie le gusta cuando se cierra la puerta del ascensor y hay que poner la llave en la del depto.
Los adultos se enfrentan a sí mismos y a la rutina de mirarse a las caras, yo sé porque estuve ahí.
Yo también andaba lento por la calle escuchando a Steely Dan con el aire acondicionado en 500.
No soy ni mejor ni peor que ellos ahora, creo que estoy un poco más vivo, pero lo que me sigue jodiendo sobremanera es tener que andar a 40kph por la Av. del Libertador.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Ai Sí Ded Pípol


Desde hace muchos años trabajo en contacto con gente. Ventas, marketing, esas cosas.
Serán los años que llevo en mis espaldas, será la época del año donde todos saludamos a no sabemos quién, será la circunstancia coyuntural, pero la realidad es que en el subte, arriba del auto cuando doblo una esquina y esquivo a un peatón imprudente, miro caras, miro gestos, y veo... gente que conozco.
O que creo conocer, que es más o menos lo mismo.
Clientes, proveedores, gente que me cagó o a quien yo defraudé, o hice feliz por un instante, o la cuñada de alguien que una vez me conectó con otra persona a quien vi en una feria o convención, alguien que me crucé en un avion o en una playa de la costa Oeste de la Florida.
Ex compañeros de infancia que arrastran sus huesos gallardamente o impunemente como yo, o con trajes Armani o que sobreviven vendiendo vaya a saber uno qué cosa.
Un cliente de alguien que salió conmigo, o alguien que me recomendó para un laburo, o un consultor en alguna empresa que hoy es historia.
Gente que antes ocupaba algo más o algo menos de lugar en el espacio. Gordos que ahora hacen yoga. Diosas alucinantes que hoy muestran las raíces en una cabellera pelirroja que pide por favor un poco de piedad.
Mujeres con quienes cambié dos frases o un par de caricias. Hombres que me insultaron o me felicitaron por un buen negocio.
Todos muertos, aunque estén de este lado del piso.
Todos/as ellos/as. Yo camino solo, y veo... como dice la canción del salmón.
Una gran comedia wildeana, todos saliendo y entrando de la escena sin saber porqué. Ninguno de ellos me para y me dice "qué hacés, tanto tiempo... estás igual (o estás arruinado)". Yo hago exactamente lo mismo con ellos.
No. Nada. No pasa nada. Todos seguimos caminando en la bendita Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Yo estoy muy vivo, me consta, pero para ellos estoy tan muerto como ellos para mí.
Y no sé si está tan mal que así sea.

martes, 4 de noviembre de 2008

viernes, 24 de octubre de 2008

Maravilla

Este tipo siempre me fascinó, lo sigue haciendo y así seguirá. Siempre.

Enjoy.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Como juega el Gato maula con el (no tan mísero) Ratón

- Vos quedate tranquilo, papi, no te preocupes, dedicate a entrenar que sho me cuido, ¿sí?

Evangelina. Wanda. Eliana. Todas en proceso.

Amalia. Nicole. Ya dieron el golpe.

Gotcha! Te agarré.

No pongo los nombres completos para que esto no se llene de pajeros (con el autor ya es suficiente).

La sonrisa profesional, pícara, dulce, sensual, la anatomía casi perfecta, se transforma en mueca siniestra, el horror en un envase deluxe.

Lo siniestro, entonces, dejó de ser Jack the Ripper, el "padre" Grassi o unos señores con turbante blanco.

Nops.

Ahora pasa por otro lado. Salta del otro lado de la pantalla, navega las líneas telefónicas de los/las que votan a un obeso patético que se viste de cowboy y hace el ridículo frente a millones de televidentes.

Los espíritus malignos están en todos lados. En este edificio, sin ir más lejos, en el tuyo, todos sintonizando al unísono el mismo canal, el que mostraba a esos enanos que se caían de orto sobre el hielo.

Estamos rodeados.

Y los felinos se ríen (sí, otra vez esa mueca) de los que pensamos que son imbéciles.







jueves, 16 de octubre de 2008

Don't volunteer information

Consejo sano vertido por mi amigo F., no creo que sea de su autoría, pero fundamental de todos modos para sobrevivir en la jungla.

¿No halla?

martes, 7 de octubre de 2008

You can't leave your hat on

A veces nos dicen algo que sabemos desde siempre, pero no todos queremos reconocer.

¿No es cierto?

Siendo casi 11.30pm, y sobre más de 2.000 casos (dos mil), 56% con probabilidad de 73% no es poca cosa, no...

sábado, 4 de octubre de 2008

jueves, 2 de octubre de 2008

Alguien lo tenía que decir

Parafraseando un muy viejo post del Bonito Lunch (de hecho estaba en su sitio anterior), digo:

Después de Joni Mitchell, viene esta cantante:


Enjoy pop.
Enjoy jazz.
Enjoy Tom Waits.
Y más. Pero no digan que no les avisé.

Sunny somber pop music

Aparente contradicción, parece, y quizás sea así.

No sé cómo llegué ahí pero el último disco de Jack's Mannequin, The Glass Passenger, está muy bueno. Si vas a allmusic a buscar su perfil te va a decir que su líder Andrew McMahon tenía una típica banda punk pop californiana donde ocasionalmente colaboró Tommy Lee, o sea que el tipo curtía fuerte y de la buena.

Aparentemente un día le agarró leucemia y casi se muere, pero luego de eso grabó este disco como solista (tiene uno anterior, Everything in transit, que es muy bueno también), donde sacó todo el dolor de dentro y lo puso ahí.

El tono elegíaco y melancólico me hace acordar a Band of Horses y por transitividad a Flaming Lips, pero no es tan sofisticado a nivel orquestación, pese a que a veces se pone denso. A mí me hace acordar a Ben Folds, lo cual no es poca cosa, un grosso sin dudas recomendable (además, al igual que Folds, Mc Mahon es un típico piano man sin caer en el embole coldplayero), pero también tiene momentos donde suena como los Waterboys o Paul Westerberg, el líder de los míticos Replacements, todos ellos muchachos con unas cuantas preguntas existenciales y melodías tristonas (aunque algo más memorables, lo admito) para escuchar junto al fueguito.

Estos días finales de un invierno técnicamente terminado, pero con la primavera que no se atreve a pisar fuerte, tienen una buena banda de sonido en los Jack's Mannequin.

Como casi toda la música que me gusta (salvo excepciones como 4 liverpoolenses, Partridge & Moulding, Catalina Arbusto, Bowie, Eno y tres más), este tipo ni piensa en revolucionar el universo pop, pero tiene la capacidad de lograr en mí que el lapso menor a una hora que pasé escuchándolos haya sido mejor que lo que pasó un rato antes y mejor que lo que pasó un rato después.

Not too bad. Enjoy here.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Out of sight, out of mind


El lugar común dice que “lo que no está en la tele no existe”. Hay muchas razones para creer que es así. Hace unos días, en un episodio que ya nadie recuerda porque hubo otras cosas en el medio (un par de trillones de dólares por las alcantarillas, por ejemplo), un pujante y joven empresario apareció hecho un colador junto con otros 2 tipos porque por un momento pensaron que se podía joder impunemente con gente pesada como los narcotraficantes. O, peor, la clase politica (si no, pregunten a Lourdes “la voladora”).

En los días subsiguientes, en todos los noticieros, aparecieron por doquier cuerpos “no identificados”, muertos por ahí en algún pajonal o baldío o “accidentalmente” ahogados en un desagüe de los suburbios. Indignación. ¿Qué nos está pasando a los argentinos? Hasta donde yo sé, los cadáveres no copulan entre sí y generan nuevos cadáveres, lo que nos lleva a la triste conclusión de que “esas cosas pasan”.

Pasan, claro que sí. Sólo que no nos damos cuenta porque en algún momento es rentable que sea noticia y en otros no tanto. Y la rentabilidad en estos casos no sólo se mide en dinero sino en intereses políticos (que significan dinero, lo cual es casi lo mismo).

Ni hablar de cuando cada tanto "descubrimos" que mueren montones de personas gracias a ser tan descuidados manejando, pero ese tema ya lo tratan mejor en otro lado.

Para esos días de efedrina loca hubo en Toronto, Ontario, Canadá, una megaexplosión . Un depósito de contenedores de gas se incendió a eso de las 3am. Un amigo mío que vive allí, de visita por acá, me mostró el video que subieron a youtube (un resumen acá). Un buchón equivalente a los que localmente laburan gratis para los medios se había tomado el trabajo de estar colgado con su camarita en vivo, llamas por aquí, chispas por allá, unos cuantos “Oh my God” intercalados, hasta que a los 5 minutos o por ahí de la filmación el cielo entero (y no estoy exagerando) se pintó de naranja, como si fuera un honguito de la época del ’45 en Japón. Literalmente, se hizo de día en plena noche por un algunos segundos. Un par de tanques grandes habían estallado. La totalidad de la conflagración dejó “solamente” dos muertos (un sereno del que no han encontrado ni encontrarán ni una emplomadura de muela, por razones obvias) y un bombero que se murió del susto.

Muy poco marketinera la explosión. Qué mal gusto. El barrio en las afueras de Toronto ya no sirve más, muchas casas o se derrumbaron o vieron hechos pelota sus vidrios y quemadas unas cuantas cosas, y además los valores de la propiedad en la zona están para hacerse una panzada por lo baratos (acontecimientos posteriores hicieron sobrar a la explosión).

Anyway, nadie mostró nada en la tele local porque Toronto queda lejos, pero hace unos años pasó algo parecido acá nomás en Pablo Podestá, GBA Noroeste. Una conocida empresa, que se jacta de ser “de familia” en su slogan publicitario pero en realidad es una megacorporación química con presencia en muchos países, tuvo un incendio similar en su depósito de envases altamente inflamables y el barrio entero estuvo a un tris de volar por los aires, que no eran tan buenos, por supuesto.

Cuando los móviles salían corriendo a registrar la primicia (que ya había sido adelantada al aire), el encargado de RRPP de la empresa se comunicó con los medios que “mueven la aguja” (en los países bananeros no son más de 5) y sólo les advirtió que unos pocos segundos de cobertura en vivo del accidente iban a repercutir muy negativamente (pero muy) en la inmensa pauta publicitaria que mantenía la empresa.

¿A que no saben qué hicieron los “medios”?

Por lo cual, tengamos todos en claro que lo que vivimos hoy, aquí y ahora, es tan sólo una ilusión. La realidad, al igual que la vida, está en otra parte.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Road to extinction




Sí, están en todos lados.


Aun en un país subdesarrollado como el nuestro, la gente mayor, y las mujeres, en especial, que tienen más expectativa de vida, más todavía.


No es necesario que tengan glamour, como dice una anónima en un comentario de por ahí. Pueden ser altas, bajas, gorditas, flaquitas, rubias, morochas, argentinas o extranjeras. ABC1, D1, D2 o las categorías marketineras que se te ocurran.


Todas, o casi todas, usan el pelo corto.


Ok, estoy en contacto en mi vida con mujeres de la llamada Tercera Edad. El lugar común dice que a medida que una mujer va envejeciendo, va acortando la longitud de su cabello al tiempo que aumenta la de sus faldas. Peor aun, la mayoría usa pantalones, y eso también me cae mal, según lo dije alguna vez.

Más allá de que me gusten las mujeres con historia, como también dije otra vez, pasa por un tema de femineidad. En la mayoría de los casos, una mujer con el cabello corto se asemeja a un hombre. Es más, algunas hasta se lo peinan con raya al costado, para no hablar de las que ya no usan tintura, rasgo que a veces hasta puede resultar muy interesante, pero no en este caso.

Supongo que con la menopausia, la “actitud femenina” se ve resentida bastante, aun si la sujeto en cuestión está casada o en pareja desde hace mucho, o… ¡precisamente por ese motivo!

La realidad es que yo estoy asustado porque si bien no tengo la menor intención de invitar con un martín rosso a ninguna señora mayor, me preocupa seriamente el avaronamiento de las mujeres porteñas, mucho menos que el presunto aputonamiento de muchos de mis congéneres aspirantes a metrosexuales (en este caso es mejor, porque a muchas chicas todavía les atraen los old fashioned square middle aged guys como un servidor).

Todas esas mujeres, las del pelo corto, todos los días, se parecen más a un hombre, sólo que no tienen pene. Todas se homogeinizan con sus otrora partenaires de cama. Llegará un momento, en el not so distant future, en el que seremos todos hombres, con o sin libras de carne delante. Allí estaremos fritos, claramente. Y no sabremos, o al menos yo seguro que no, no sabremos qué hacer con determinadas cosas o en determinadas circunstancias. Posiblemente perderemos la razón básica de nuestra existencia, la diferencia.






domingo, 7 de septiembre de 2008

Shattered glass and other broken stuff


Sábado a la noche, luego de degustar al Mariano Otero Quinteto en San Telmo.

Post concierto, restaurant franchute en los aledaños. Coolidad por doquier.

Yo estaba acompañado por una persona. A mis espaldas, mesa adyacente, pareja heterosexual fiftysomething.

El tono de voz de mis vecinos se empieza a levantar, ocasionalmente. No mucho al comienzo, pero luego se intercalan frases del tipo "vos tenés que hacerte responsable". Súbitamente, la mina se levanta, pasa a mi lado y se dirige resultamente hacia la puerta del establecimiento. Rubia, un tanto flaca, alta, casi seguro que era linda de joven, pero nada de andar rajando la tierra. Silencio de radio del partner, a quien presiento o desolado o directamente indiferente.

Algunas cabezas giran siguiendo a la rubia cuando sale al frío de la calle. Siguen con sus bondiolitas con coulis de no sé qué y esas cosas (yo atacaba mi lomo).

A los 2 minutos, vuelve la rubia, el tipo ni se había levantado, siguen discutiendo, mismo tono, hasta que redepente ¡crash!

Acá sí que se armó la goma, me dije. De reojo me fijé a ver si alguno de los vidrios de una copa estaba al alcance de mis zapatos, pero no, como mínimo un metro atrás. A todo esto, pre-rotura, durante-rotura, post-rotura, los/as mozos/as del lugar seguían impávidos con sus tareas, ni una mueca, ni una ceja levantada. Miro hacia el aparente encargado, a mi derecha: enfrascado en dar vuelta los chirimbolos de las adiciones. Como quien ve llover, diría mi abuelita.

Al minuto, déjà vû. La rubia se levanta, ligero gritito y sale (siempre caminando como una lady) nuevamente. A diferencia de la vez anterior, esta vez el tipo se levanta, como quien se olvidó de comprar fasos y va a hacia la puerta, asegurándose de que la shegua ya hubiese salido cuando él se levantó. Gordito, bien vestido, comerciante exitoso o gerente de sistemas en proceso relax.

5 minutos más tarde, reingresan ambos. Se sientan nuevamente, el tono de la discusión no cambia un ápice, jamás llegan al grito pelado, pero o terminaron la comida o la tienen atragantada. Mi acompañante sugiere que tienen un pedo que flamean, cosa que puede ser cierta porque tiene una visión privilegiada. Yo ensancho mis espaldas ante mi acompañante previendo un posible efecto Roviralta, o sea la mina arrojándole el cenicero al tipo y errándole a él pero no a otra gente, por caso mi acompañante o en el peor de los casos, mi nuca. Nada sucede.

Tras un breve cabildeo, la mina se levanta sola y sale de nuevo. Intercambio miradas atónitas con mi acompañante: esto es el acabóse. Miro de reojo el resto del restaurante para verificar que no hay cámaras ocultas de Tinelli. A todo esto, los waiters/waitresses vestidos con remeras amarillas con publicidad de un licor francés siguen como si nada. No resisto más, la paro con el brazo a una con aspecto de Ellen de Generes morocha (presuntamente con las mismas preferencias sexuales a juzgar por su tono, similar al de mi mecánico).

- Vienen todas las semanas, me espeta antes de que yo le pregunte nada, presumiblemente acostumbrada a la incredulidad de los parroquianos.

Siempre hacen lo mismo.

Media vuelta y a seguir laburando. El adicionista, presuntamente encargado, me dirige una sonrisa resignada. Las cosas que hay que hacer por conformar a los clientes.

Mi acompañante me hace observaciones del tipo "siempre hay un roto para un descosido", "uno es S y el otro M, siempre es así, nada es gratis", "posiblemente sea un juego para excitarse mutuamente", "quizás ahora estén revolcándose en un telo acá a dos cuadras", y esas cosas.

Y yo que pensaba que era un tipo retorcido y complicado...







miércoles, 27 de agosto de 2008

New drugs


No recuerdo si en Brave New World ó 1984 o en una de esas distopías algunos personajes, para evadirse de la cruel realidad, se ponían a tomar, chupar o saborear algo, una sustancia, una cosa, o se conectaban de algún modo a algún tipo de cordón umbilical o sucedáneo que los alejaba, aunque sea por un momento, de la dura tarea de ser ellos.
Vivir en Buenos Aires, se sabe, no es algo sencillo, y en estos días me ha tocado andar de acá para allá en auto, en subte, en tren, caminando, por el centro, por los barrios más poblados (f***ing Belgrano, una excelente semblanza puede encontrarse aquí) y otros no tanto.
En casi todos esos lugares, a cualquier hora, en cualquier circunstancia, llueve o truene, haga sol o esté nublado, ruidoso o calmo, siempre hay alguien que está mandando un SMS.
O lo está leyendo.
O lo está borrando.
O lo está sufriendo.
Mirar las caras de los pasajeros del subte (la mía puede ser una de ellas) no es lo mejor que te puede pasar en la vida. Pero no puedo sino sentir algo de zozobra cuando veo que estando sentados o parados, todos los zombies ejercitan su pulgar derecho (eventualmente izquierdo), se ríen, miran al techo, al suelo, a los vecinos como buscando aprobación sobre lo que nunca leímos ni leeremos, solipsistamente gozando ese universo de aparente comunicación que les dispensa el vacío existencial de lidiar con su propio diálogo interno, o aunque sea con hojear la edición vespertina y gratuita de La Razón.
Dejando de lado a los automovilistas, que son criminales en potencia cuando envían/reciben SMS, el resto de la humanidad marcha, como los niños uniformados de la peli de Alan Parker, sin rostro, rumbo a la picadora de carne. We don't need no education. No hace falta. Mandame un texto y listo, man.


Life as we know it


miércoles, 20 de agosto de 2008

Men's Locker Room

Hago deportes en un club que conoció mejores épocas y ahora está en franca decadencia, como el país, como el barrio, como yo, como casi todo el mundo, bah.

Un par de escenas dentro de ese lugar tan loco que es el vestuario masculino. En ese tipo de clubes, se sabe, no existen los compartimientos individuales para las duchas, ni los hombres andamos por ahí cubiertos de cuello a pies por toallas o trapos blancos como las starlets hollywoodenses luego de una escena de pasión.

Escena 1:

En uno de los sectores de las duchas, hay 5 de ellas alineadas y yo estoy bañándome en la segunda. Aterriza en pleno, luego de jugar un partido contra los de mi club, la primera división de rugby de un club ignoto de la zona oeste del Gran Buenos Aires. Terribles muchachones veinteañeros llenos de barro, no menos de 1,90m de estatura. El que se ubica en la ducha 4 (una de por medio conmigo, no sea cosa que nos rocemos) es un típico ejemplar alfa por cuyos servicios sexuales pagarían una pequeña fortuna algunas señoras y no tan señoras en la ciudad de Buenos Aires. Ni un gramo de grasa, abdomen tipo tablita, muslos potentes, músculos por doquier, no demasiado cerebro (y bueno, uno es prejuicioso...), miembro viril de tamaño razonable (defina razonable). Todo un stallion, hombre con todas las letras, posible profesional unversitario en carrera o recién recibido, machazo argentino reproductor gran campeón, versión local de un típico WASP. Habla con otros tres que cayeron con él en voz alta, minas con las que salen, con las que saldrán, lugares cool donde ir a tomar algo, autos que se compraron o piensan comprarse, hasta que el de la ducha 4 pone una expresión pueril y embelesada en su rostro y le cuenta a los demás:

- No sabés, boló, mi viejo se fue a Miami... Le pedí que me traiga 4 jueguitos para la Play. Llega mañana a las 5 a Ezeiza, me voy de cabeza a buscarlo sin dormir...


Escena 2:



Otro día, sin los rugbiers, hace aproximadamente un año (quizás un poco más).

Un señor mayor que juega al tenis se ubica en la ducha 6, o sea del otro lado de una especie de tabique que hay por ahí. Me pregunto porqué, dado que de ese lado las duchas son más chotas, no tienen florcita, sale mal el agua, una desgracia.

Al rato me entero de la razón. Es sábado por la tarde y al tipo le toca esa noche.

Cuando termina de bañarse, pasarse jabón, shampoo, etc., toma su prolijo toallón blanco (accesibles $ 2 en el mostrador del vestuario), se seca, toma un neceser muy prolijo color gris que estaba apoyado en unos lavabos cercanos... y se dispone a ¡afeitarse!

Un sábado a la tarde. Luego de hacer deporte.

El símbolo del relax, la cosa décontractée para mí.

Y el tipo estaba haciendo lo que yo hago habitualmente los lunes, miércoles y viernes a eso de las 7am, con la radio clavada en la AM de las noticias.

Los sábados a la tarde, que es cuando habitualmente hago deporte de manera recreativa (no competitiva), representan la anti-norma social, lo no-formal, todo eso. Y el tipo estaba con la crema yilet en aerosol, con el aparatito cortante de la misma marca. Y esa noche seguramente iba a salir con su esposa al cine, después a un restaurant con sillas de estilo español, después a su casa, después a la cama, sexo o no, y a dormir. Domingo, muy posiblemente asadito.

Lo vi varias veces, casi siempre terminaba de jugar a la misma hora que yo, evidentemente.

Y siempre era la misma ceremonia rutinaria: ducha-jabón-shampoo-enjuague-secado con toallón blanco-neceser gris-afeitada. Y yo riéndome por dentro.

Hace cerca de un año, algunas cosas cambiaron para mí. Para peor, algunas. Muchas otras, para mejor.

Sigo yendo a ese club, sigo haciendo deporte, el tipo también.




Mi neceser es azul, para que no haya confusiones, ¿vio?

¿De qué te reís, boludo?


La historia, vagamente, viene así:

Cuando hace unos 15 años en Hollywood estaban produciendo la versión con actores de "The Flintstones" (Los Picapiedras, para nosotros los sudacas), le hicieron un reportaje a uno de los guionistas, quien contaba que en las charlas de preproducción, a uno de los personajes (me parece que era el que hacía Halle Berry) le querían poner Rosetta Stone.

Muy gracioso, me dije para mis adentros.

Seguí leyendo, y el tipo (quien obviamente conocía a sus compatriotas mejor que yo), dijo que al final lo habían descartado y la habían dejado como "Miss Stone" a secas o algo así, porque la opción era "que se rían 4 arqueólogos o la mayoría de la gente que iba al cine, y preferimos esto último". No soy arqueólogo pero leí algo (además de ver a la vera Rosetta Stone de cuerpo presente en el British Museum hace unos años, bien robadita como casi todo lo que hay ahí dentro), y el chiste me pareció ingenioso pero algo elitista.

Toda esta introducción es para afirmar que no todo el mundo se rie de lo mismo.

Yo, por ejemplo, además de disfrutar a The Muppet Show, Seinfeld, Curb your Enthusiasm, Mel Brooks, Monty Python y unos pocos más, me divierto muchísimo (como antiguo estudiante de inglés) con el Spanglish, bastardeado recientemente por un mediocre humorista que escribe en el mediocre matutino de los Mitre, y rebautizado "Brutish English".

Basil Thomson era un tipo que escribía en The Buenos Aires Herald entre la década del '40 y la del '70, y solía encontrarse con un amigo también de origen británico que vivía acá y con quien jugueteaban con la idea de hacer un diccionario "Irish porteño". Compartían tecitos en la Av. de Mayo y la historia era que pagaban la cuenta una vez cada uno. Un buen día uno de ellos no se acordaba si era él o el otro quien debía garpar, y pensando en voz alta, dijo "I think that it touches to me", literalmente: Creo que me toca a mí (lo correcto habría sido "I think it's on me").

Eso lo llevó a escribir una saga de artículos en forma epistolar titulados Ramon Writes ("Ramon escribe" Thomson escribía el nombre sin tilde), donde un joven tarambana vividor que estudiaba inglés hacía como que le escribía a su mentor en ese idioma para practicar, etc.

Esos artículos fueron compilados un par de veces en forma de libro que se agotó rápidamente y ahora el Herald lo reeditó, para placer del equivalente de los "4 arqueólogos", o sea yo y unos cuantos (cuantas, porque las mujeres son mayoría entre las traductoras, su principal público).

La gracia entre los pro es encontrar qué expresiones son realmente erróneas y cuáles no lo son, pero ese juego ya es para gente entrenada y yo soy simplemente un apreciador.

Va fragmento. Y bueno, yo me rio con estas cosas, quevoyacer...


If I have not cut off the head of my mother-of-law it is only because God is big. I have demonstrated an only patience because now that Esther is reestablished there does not exist a motive for her mother to remain. Less bad, because I cannot support her any more.

Last week there came of visit a brother of Esther. He saw how it was and says to me: "But don't preoccupy yourself! You want the old woman to go? It is easy. What you have to do is make the hint that the old one, when he is left alone, diverts himself as never. Then she leaves flying. "You see" -he tells me in confidence- "the old man is an old green one. It makes not much time that he diverted himself with a little manicure."

It is a good thing Arturo tells me. When next she comes of visit I keep this information up my shirt, as you say in English, and if i see that things do not go well, I let fall that about the manicure. Arturo is good to have here. He makes me company. The only thing bad is that he is interesting himself in the little daughter of the cook. That is not good. I know how to comport myself. Arturo is young, and I don't want any bundles here, especially with Esther in her state of delicacy.


miércoles, 23 de julio de 2008

Un príncipe entre reyes


En 2004 la industria discográfica, atrasada como siempre, decidió incluir en el Hall of Fame a George Harrison... muerto ya hacía 3 años. Otro de los inductees, como gustan llamarlo, fue Prince Rogers Nelson, más conocido sólo por su primer nombre. Un tanto atrasado también, en mi opinión, dado que quizás ya hemos presenciado lo mejor de su obra, bastante antes de este siglo no tan incipiente.

A raíz de un post reciente de la comtesse marplatense, se me ocurrió poner este clip por ahí, donde inclusive participan alguno de los figurones (con justa razón) que estaban en el año 1987 en Londres. Tom Petty, Jeff Lynne, Steve Winwood y otros, incluyendo a Dhani Harrison, con un parecido físico y gestual con su padre que asusta, acompañan al morocho, que sólo entra al final de la canción "While my guitar gently weeps", simplemente para incendiar todo, arrojar la guitarra al aire (sin sacarse el sombrero en el proceso) e irse.

Enjoy.




viernes, 18 de julio de 2008

Como el paraíso


Para contrarrestar el panorama agrio de tanto gritón al pedo, tanto cobarde venido a más y tanto/a tilingo/a festejando no sé qué cosa, entremos plis (please) en el weekend con una sonrisa gentil.

Estas dos chicas son mellizas, Chandra y Leigh Watson, y tocan bajo el nombre de Watson Twins. Grabaron un par de discos muy lindos, son sureñas y se les nota en el acento y en la onda ligeramente lazy. Tienen alguna influencia de Natalie Merchant: cantan lindo y casi como que se quedan dormidas, pero son contagiosamente adictivas.
Esta canción es un cover de una hermosa canción de The Cure, Just like heaven, está en su primer disco, Fire Songs, no tiene mucho que ver con la original, y pese a estar grabado el video en forma casera, se pueden apreciar las sutilezas.
Olvídense por un momento de la soja y de las candidaturas para 2011 y...
Enjoy.

domingo, 13 de julio de 2008

Wrong addressee


Ayer era sábado, inusualmente lindo, sol que entraba por el balcón, el Río de la Plata a lo lejos hacía honor a su nombre: una lengüeta silverada y refulgente. Yo tomaba mi juguito de naranja matinal, el vientito entraba por el gran ventanal apenas entreabierto, la avenida del Libertador todavía no era un quilombo.

Si no me sonreía, al menos la vida me tiraba un guiño cómplice.

Suena el timbre. Raro. Casi nadie viene aquí sin mí o sin que yo lo/la invite. Pensé que eran estos afiladores que deambulan por los barrios buscando amas de casa incautas.

10:21am decía en el ángulo inferior derecho de mi notebook. Estaba chequeando boludeces, grabando un disco de Explorers Club para mi hijo mayor.

Ligeramente fastidiado me levanto y el diálogo por el intercomunicador fue (bastante sic), el siguiente:

- Sí, ¿quién es? (entonación absolutamente afirmativa no interrogativa, denotando impaciencia)
- Buenos días, señor, me llamo Julia y en esta mañana lo estamos acompañando para hacerle una pregunta.
- ...
- ¿Usted cree que para Dios todas las religiones son iguales?
Ay mi madre.


viernes, 11 de julio de 2008

Comfortably Numb


Siempre me produjeron aprensión las farmacias.

Los seres humanos estamos como de visita acá, pese a que somos fieles hijos de la tierra y de la multitud de bichitos que devinieron en lo que somos hoy. Desde que nuestros ancestros andaban en bolas por ahí hasta que se les ocurrió carnear a una bestia y calzarse la piel para no morir de frío, la sensación que tengo es que andamos a los tumbos por la vida, contrariando la ley general que pregona la supervivencia del más apto.

Creo firmemente que no estamos hechos para vivir en esta Tierra, al menos en nuestro estado natural. Las estanterías interminables llenas de cajitas con nombres y marcas, usualmente términos de acentuación aguda, me pasman por momentos. Cuando espero en una farmacia a que me habiliten mi ibuprofeno o esas panaceas light, veo gente que gasta pequeñas fortunas para prolongar una presunta calidad de vida, una vida en realidad, donde la calidad quizás no es lo más importante, ahora que lo pienso. Enfermos, todos enfermos, ocupando un lugar que no les corresponde.

Suena algo cínico: mi propia madre dispone de unos cuantos pesos al mes en no menos de 5 ó 6 medicamentos, y ahí andan (andamos) todos, émulos de Woody Allen paranoiqueándose con que van (vamos) a morir de cáncer al cerebro en apenas un par de semanas, u horas. Pero la mayoría no son hipocondríacos: son (somos) gente que flaquea ante la propia dureza de un medio para el que no estamos preparados.

Las nanas que no se ven me parecen menos dignas que las que sí. Ocasionalmente tengo que ponerme algún apósito en la planta del pie que me permita jugar el partido de esa noche. Las heridas de guerra son otra cosa, y eso puede incluir alguno que otro arañazo femenino o dentellada masculina. Esas se muestran, sí. Blasones.

A mí también me llegará el momento de deambular como un zombie preguntando por la droga maravillosa que me recetó un endocrinólogo o un nefrólogo o un cardiólogo. Las prótesis, los menjunjes que uno se mete en el cuerpo, desvirtúan la propia esencia frágil de nuestras vidas.

Yo estaría muerto hace rato si no me hubiesen cagado a pinchazos desde chico, pero a veces, mientras miro a un perro atorrante cruzar la Av. Cabildo de manera temeraria, me parece por momentos que tiene más dignidad y por lo tanto más derecho que yo a andar caminando por ahí.



Pure Joy






I hear a wind
whistling air
whispering
in my ear

Boy mercury shootin through every degree
oh girl dancin down those DIRTY and DUSTY trails
take it hip to hip rock it through the wilderness
around the world the trip begins with a kiss

roam if you want to
roam around the world
roam if you want to
without anything but the love we feel

skip the air-strip to the sunset yeah
ride the arrow to the target
take it hip to hip rock it through the wilderness
around the world the trip begins with a kiss

roam if you want to
roam around the world
roam if you want to
without anything but the love we feel

fly the great big sky see the great big sea
kick through continents bustin bounaries
take it hip to hip rock it through the wilderness
around the world the trip begins with a kiss

roam if you want to
roam around the world
roam if you want to
without wings, without wheels
roam if you want to
roam around the world
roam if you want to
without anything but the love we feel

take it hip to hip rock it through the wilderness
take it hip to hip rock it through the wilderness
take it hip to hip rock it through the wilderness
take it hip to hip rock it through the wilderness
take it hip to hip rock it through the wilderness


Beauté Pure













Edit 11/7/08: la foto de abajo fue tomada a fines de junio en el Zénith de Paris en un acto de oposición a un proyecto oficial para practicar exámenes de ADN a inmigrantes que aducen vínculos familiares para establecerse en Francia. Adjani nació en París en 1955, hija de inmigrantes.






Otra foto reciente. Yo le doy... tan sólo me lleva 5 años.

martes, 8 de julio de 2008

Música Invernal


Un poco reminiscente de los Flaming Lips, hasta la voz es muy parecida a la de Wayne Coyne, pero esta música está OK para estos días.
Linda tapa, ¿no? Si este disco se hubiese editado acá, yo sólo lo compraba por ese arte. Además, lo que hay dentro está muy bueno.

Band of Horses, No One's gonna love you, en el programa del inmortal Jools Holland, siempre un gil para elegir invitados.

Enjoy... with a scarf on... here!
Edit 13/7/08: no chequeé que efectivamente se hubiese caído el link como dice uno de los comments, pero por las dudas va este nuevo, que aparentemente es el clip oficial de la canción. Es un tanto más simpático.
Keep on enjoying.

domingo, 6 de julio de 2008

Boring Sunday at the cinema


El tiempo produce círculos perfectos: al igual que hace unas décadas, estoy enamorado de la Agent 99.
(Sí, Jack, puedo entender tu gesto).

martes, 1 de julio de 2008

La otra república bolivariana


Los chicos del Colegio Nacional de Buenos Aires (el diario La Nación es el único que usa el "de", posiblemente el redactor y/o el titulero hayan ido al colegio...) tomaron el establecimiento, con demandas varias, algunas las conozco, otras no, otras las supongo. No estoy tan seguro.

De lo que tengo certeza es de que yo estaba en esa misma situación hace algo más de 30 años, dentro del mismo edificio. No era igual pero era lo mismo, ahora es altamente improbable que la seguridad física de estos chicos corra peligro. Mejor.

Mientras tanto, en el diario de los Mitre, encontramos los cotidianos ejemplos de buena gente que opina y piensa como hay que pensar.

Forista 1:
"Las Autoridades del Colegio tendrían que actuar como tales y dedicarse a enseñar y NO PERMITIR bajo ningun concepto la participación de los alumnos QUE VAN A APRENDER, en las decisiones tanto academicas como internas del Colegio. Los alumnos van a estudiar, no a decidir politicas de estudio y convivencia. Esta situación es un claro reflejo de la ananrquia institucional que tenemos en el Pais, con el actual desgobierno. Ante este tipo de actitudes y la pasividad y permisividad de los padres de los alumnos, deberían no solo SANCIONAR a los alumnos involucrados sino exonerar a aquellos reconocidos activistas que solo perturban a quienes desean estudiar. Si no se reacciona rápido, en lugar de un Titulo cuando se reciban (si lo hacen) les van a dar un bombo para que salgan a demostrar su capacidad intelectual."

Forista 2:
"Es inadmisible que en un colegio secundario los alumnos pretendan "ser" autoridad. A esto hemos llegado y a o que llegaremos!!! En Mendoza se pretende que los "pobrecitos nenes" no tengan que llevarse materias pues se "desmoralizan" ¡¿?!. Pobrecitos quedarían traumatizados. !!!! ¿Esta es la educación que deseamos? Chicos: dedíquense a estudiar, ese es su "trabajo" de hoy, así hacen PATRIA."
Todo esto es riguroso copy/paste, con mistypings, falta de tildes, sintaxis cambalachera, puntuación caótica, etc.

En Infobae, mientras tanto, publican esta foto:


Uno de los foristas, al que seguramente también le interesa el país, se mofa de los viejitos que aparecen allí, sin antes haber deslizado el mouse sobre la imagen y leer que se trata de una toma de hace algunos meses, cuando hubo elecciones en la UBA y sus autoridades deliberaban en ese lugar.
Con esos opinéitors, y aun si no hubiese pasado unos buenos años de mi vida allí, estoy con Uds. chicos. Con estos barbetas no sé, pero con los de arriba de todo, seguro.

miércoles, 25 de junio de 2008

Placer culposo


Eu nao sou gay, como decía el viejo Ney, aunque nunca le creí demasiado.

Pese a ello, no sólo me gusta Madonna, sino que también me gusta Cher (y hasta Liza Minelli, ¡horror!).

No pude encontrar el video de Just like Jesse James que está en el DVD de su no tan reciente ni tan viejo Farewell Tour, que de despedida no tuvo nada. Era el que empezaba con una canción de U2, creo que Where the streets have no name.

Cher siempre me pareció un bicho raro, tan kitsch ella, tan a la sombra de su finado ex, tan buena actriz, tan fea pero tan atractiva, tan en pose de estrella pero también dueña de un vozarrón potente y afinado como pocas de sus colegas, que supo mantener en el curso de su dilatada carrera y muy agitada vida.

Una especie de Moria Casán ligeramente más fina y bastante más talentosa, siempre me cayó simpática porque en el presunto ocaso de su carrera se lanzó a las máquinas con fe y hace casi 10 años su megahit Believe incluía (como un feature puesto adrede) el famoso efecto distorsivo de voz mal llamado autotune que hoy en día utilizan de manera descarada un montón de figurones que desafinan hasta cuando tocan el timbre. No lo necesitaba, pero lo usó como efecto especial y se adelantó unos años a la época en el mismo acto. Lástima esas pelucas, pero bueh, nadie es perfecto.


En el video de esa gira, cuando presentaba esta canción hablaba un largo rato quejándose, diciendo que era su única cowboy song (en este video, bastante más reciente, presuntamente de este año) dice que es lo más parecido al country que hizo en su carrera. También recuerdo que agregaba que odiaba cantar esta canción porque tenía "mucha letra". Yo la conocía de memoria, y no alcanzaba a darme cuenta a qué se refería hasta que se puso a cantarla. Con soltura, porque es una gran cantante, pero a más de uno le faltarían pulmones para darle de principio a fin sin pestañear.

Enjoy.








lunes, 23 de junio de 2008

Domingo invernal hot


Anoche estaba boludeando por ahí, tratando de combatir el embole y clásica depresión dominical (y eso que Boquita hizo 6...), y me topé en MGM con el enésimo re-run de Lolita, la peli de 1997 dirigida por el (generalmente con justicia) denostado Adrian Lyne, con Jeremy Irons, Melanie Griffith y Dominique Swain. La cinematografía es sencillamente brillante, al igual que la reconstrucción de época.
Sin embargo, las mentiritas hollywoodenses me siguen causando gracia: la Dominique está para partirla al medio... pero en esa época tenía 17 años y la protagonista de la novela de Nabokov bastante menos (no la leí, de paso).
El usualmente cara de piedra Jeremy Irons hace muy bien en alejarse del cacho de carne vencida de la Griffith (que tan buena estaba en Body Double de De Palma) para tratar de enredarse con la pendeja, y la peli es un traspié tras otro de un tipo que ve que su destino es quedar definitiva y permanentemente enredado con ella, no busca algo de dulce piel inocente donde regodearse y ya. No. La cosa pasa por otro lugar y me puse a sacar cuentas de la edad de Irons (no necesariamente del protagonista) cuando hizo la película: un par más de los que yo tengo actualmente.
Me pregunto si en unos dos años o por ahí a mí me van a poner nervioso los sostenes apenas rellenos, las chicas que comen chupetines o bananas como Dominique Swain, que no saben darle un beso a un hombre (muy buen detalle del director) o se ponen falditas cortas, zoquetitos blancos y zapatitos guillermina.
Mi segunda reacción fue: OK, puedo explicar que no me excite una colegiala de la edad de pantalla de Lolita, aparentemente unos 13/14 años, pero la actriz que yo estaba mirando tenía 17 años reales en ese momento.
Estoy en problemas, me dije.
Ya escribí hace un tiempo de cómo me atraen las mujeres con historia. Pero sigo tratando de entender (y no lo consigo) porqué a algunos de mis congéneres, algunos de ellos visitantes asiduos del rubro 59 que buscan "colegialas con pollerita escocesa", los pone locos el hecho de ir y conquistar ese terreno casi inalcanzable a esta altura y (presuntamente) perdido en la noche de los tiempos adolescentes.
Espero no estar en un turning point.
Y si lo estoy, dentro de un tiempo les agradeceré que me lleven cigarrillos al lugar donde me toque estar.
Pero por ahora estoy bien acá. Por ahora.


viernes, 13 de junio de 2008

Snake

Demasiado pasear por otros blogs musicales me ha hecho volver al vicio de postear cosas que siempre me gustaron y que quizás sirvan para que alguien este fin de semana escuche algo distinto.

Robert Downey, Jr. es un actor que siempre me pareció muy bueno, lo vi en unas cuantas películas. Tiene su costado descontrolado como cierto ícono pop argentino que en estos días descarriló fiero, pero ese es otro tema. El tipo grabó hace algunos años un disco muy lindo, The Futurist, muy recomendable, con un estilo pop muy limpio y pulido, y algunas lindas canciones.

Uno de los films que protagoniza Downey es Two girls and a guy, una peli "chiquita" como se dice ahora, del año 1997, que pasó casi inadvertida acá. Actúan un par de minas y él nada más, mucho diálogo, soledad existencial y de la otra, ritmo un tanto lento, etc.

Cuando llega el final de la peli, Downey se sienta al piano y toca esto. La canción es de su autoría, se llama como el título de este post, no aparece en The Futurist pero tiene una versión cantada y más arreglada (y con una "s" agregada al final, cosa rara) en una compilación de la banda de sonido de Ally McBeal, serie que protagonizó el Robert. No es tan melancólica y hermosa como la original, que es sencilla pero efectiva y es la que aparece en la película tocada por el propio Downey. Spoiler alert!, comodicen los gringos (¡estás mirando el final de una película!). Así, con esa canción, termina la peli, pero si quieren escucharlo sólo a él, salten hasta cuando el relojito marca 4:08.

Enjoy.




jueves, 12 de junio de 2008

Un hombre libre en Paris


En abril de 2000, en New York City, hubo un tributo de estrellas a Joni Mitchell. Se hizo un programa de tele, y en la mula anda dando vueltas la versión sonora. Altamente recomendable, sin desperdicio. En youtube también hay videos de las performances.

La lista de canciones impresiona por lo que se cantó y quién lo hizo (y en algunos casos, por cómo lo hizo o hicieron):

Wynonna & Bryan Adams - Raised on Robbery
Cyndi Lauper - Carey
Richard Thompson - Woodstock
Shawn Colvin & Mary Chapin Carpenter - Chelsea Morning/Big Yellow Taxi
James Taylor - River
Wynonna - You Turn me on I'm a Radio
k.d. Lang - Help Me
Cassandra Wilson - The Dry Cleaner from Des Moines
Sweet Honey in the Rock - Circle Game
Shawn Colvin & Mary Chapin Carpenter - Amelia
Richard Thompson - Black Crow
Elton John - Free Man in Paris
Diana Krall - Case of You
Joni Mitchell - Both Sides Now

En la foto se ve a Cyndi Lauper haciéndose la babosa, al maestro Richard Thompson ahí atrás (de tradicional boina y vestimenta totalmente negras, como siempre), y a la derecha Mary Chapin Carpenter, una excelente cantante y compositora folk que lamentablemente acá (y en casi todo el mundo) no juna casi nadie.
La Mitchell tiene fama de exigente, obsesiva, hinchapelotas, perfeccionista, caprichosa y otras virtudes propias de los genios. La frase siguiente (más o menos parafraseada) la pronunció alguien con bastante chapa y fama haciendo mención a esa característica de la homenajeada y al cagazo que experimentaban veteranos de la escena en esos momentos:
"It's amazing what's going on back stage. All these gifted musicians, scurrying about nervously, saying 'oh my god, I can't believe I'm going on stage to perform a Joni song - right in front of Joni! And you know, I feel the same way, and I've performed before the Queen of England!'"
"Es sorprendente lo que está ocurriendo en el backstage. Todos estos músicos dotados, correteando por ahí nerviosos, diciendo, oh Dios mío, ¡voy a salir al escenario a tocar una canción de Joni... frente a Joni! ...Yo me siento igual, ¡y he tocado delante de la Reina de Inglaterra!"
Inmediatamente a continuación se despachó con esto, y le voló la peluca a todos (menos a él, por supuesto).
Enjoy.

miércoles, 11 de junio de 2008

Pobre amor, llámenlo


Pobre amor, llámenlo

Mis amigos no pueden creer que se pinchó
como una gota de rocío al hacerse beber
no sé porqué no se vuela en las mañanas
no sé, no sé
hoy carlos partió sin esperas desde un no lugar
y algo que noquea nos quedó aquí como el speed de la luz
acaso un adiós,
un puente de telecaster
no sé no sé
pobre amor
pobre amor
este amor
pobre amor
o no hay más fulgor
o sus ojos lo pudieron asir
con ambigüedad de colmillos y de pibes de aquí
y cae a un cassette
que le sangra dulcemente
Duran Duran, oh
pobre amor
pobre amor
este amor
pobre amor
es que ayer
yo te vi en un mundo gris
que ya pasó
y hay una luz
sólo hay una luz
sólo hay una luz
y acaso más nada en este mundo
un mundo para soñar
pobre el perdón
que habilita lo que ayer clausuró
ni mis amigos lo pueden creer
y otros ni la ven
loca canción
que nos curte desde el alma
quizá quizá
pobre amor
llámenlo
pobre amor
este amor
este amor
es una colisión
pobre amor
llámenlo
Luis A. Spinetta

lunes, 9 de junio de 2008

Lo que es no tener cara


Hay lugares mejores en París, sin duda. Hasta yo podría haber elegido una foto mejor, un tanto más chic. Pero sin dudas que la Place de la Concorde no es el equivalente de los suburbios ex-industriales porteños, ese ámbito donde la pobreza se huele. Yo estuve allí, y no está nada mal.
Ayer o antes de ayer, el ex ministro de Economía Lousteau fue "escrachado" por un grupo de elegantes ciudadanos argentinos en un restaurant mientras intentaba cenar en compañía de gente conocida, entre ellos el mismísimo embajador de nuestro país en Francia. Esto se lee: no era un fast-food, el lugar.
Los indignados compatriotas se pusieron a gritarle, acusándolo de "hundir el país" y esas cosas.
Los mosaicos del lugar, que no comen vidrio, invitaron gentilmente al sr. Lousteau y sus acompañantes (no menos de seis personas) a retirarse para no generar despelote.
Me pregunto con cuánta autoridad moral esos compatriotas (según las noticias, muchos habían ido a presenciar el torneo de Roland Garros, al igual que cierto ex ministro de la Corte Suprema en otras épocas) dicen lo que dicen.
Y no hablo de cosas ilegales. Casi cualquier persona que tenga los recursos para tomarse esas lindas vacaciones posiblemente se haya quedado con algún vuelto en la "cadena de valor" del trabajo. Esto tampoco implica sugerir ilícitos, como dije antes. ¿Cuán "sufrientes" son? ¿Dónde estarían si en sus cosas les hubiera ido bien, o sea si el sr. Lousteau no los hubiese castigado con su mala praxis? ¿Dueños de un ala completa de ese hotel en Dubai que parece un velero en medio del mar?
Todo esto, sin avalar la orientación política y ecónómica del ex ministro (que no la avalo), me parece una pura y simple payasada.

miércoles, 4 de junio de 2008

Smooth criminal

Tengo varias cuentas gratuitas de mail. La mayoría de ellas en yahoo, y por razones varias. La principal de ellas: el estar suscrito a unos cuantos sitios o listas de correo, y para poder diferenciar unos de otros, temáticamente. Esto, por supuesto, está hecho para evitar (minimizar, no soy tan optimista) el innoble spam en mis cuentas “pagas”.

Todos conocemos los gadgets anti popup y esas cositas. Pero ahora los muchachos han hecho evidente un truquito que ya venían probando otros con “falsas” ventanitas donde la cruz para cerrarla en realidad era la exterior y no la interior y esas triquiñuelas (los habituados a navegar saben de qué hablo, usualmente eran de casinos online y esas cuestiones).

El yeite ahora pasa por tener un preview del correo de yahoo, entonces cuando uno pasa raudamente el mouse para cliquear en la opción correo, más raudamente pasa, como esperándonos en la esquina para pecharnos, una publicidad móvil de un auto, o de una cadena de hamburgueserías. Quienes nos movemos con soltura en esos sitios tenemos el dedo más rápido que el cerebro (lo cual en mi caso no es demasiado mérito), con lo cual las consecuencias son nefastas. Ya he desarrollado algunos reflejos para no caer en las garras virtuales pero no siempre me va bien.

Este episodio tiene como resultado que, sin tenerlo en nuestros planes, nos encontramos abriendo una ventana que nos comenta las bonanzas que nos acarrean las dobles puertas laterales corredizas en un vehículo utilitario sin parangón, o una apilada de ingredientes en sánguche que dejaría pálido a Mr. Bumstead, el del viejo comic.

Todos sabemos que nos están dando espacio para almacenar porquerías a cambio de poca cosa. Pero no a cambio de nada. Y eso es lo que nos recuerdan estas patoteadas navegatorias: vos te venís para acá y vas donde yo quiero, ¿me entendiste? ¿O te creías que la ibas a llevar de arriba antes de ir a abrir tu cuentita tramposa para arreglar asuntos oscuros los jueves a la noche?

Como una versión delicada y aggiornada de los matones que nos meten de prepo en una puerta tenebrosa de un oscuro callejón para hacernos saber que ellos deciden sobre nuestras vidas, los muchachos de yahoo (y muchos más) nos acechan a la vera del camino. Y se aseguran de que los veamos. Porque, entre otras cosas, saben dónde vivimos. Más de lo que creemos.