domingo, 24 de octubre de 2010

Private gone public




El tipo estaba frente a mí en el tren, cada uno recostado sobre esos apoyaculos que tiene el ex FC Mitre en la línea que va a Tigre. Era verano, hacía calor, pero había aire acondicionado. Tenía algo más de 50 años y se notaba que era un tipo pulcro, pelo canoso medio largo tipo Checho Batista tirado hacia atrás, una remera polo de pique que era evidente se había puesto limpia esa mañana, estaba muy bien planchada. Los bermudas eran tipo cargo, llenos de bolsillos, y también lucían recién sacados del estante. Piernas peludas, sandalias franciscanas (y sí, nadie es perfecto), con los straps en su parte interna recubiertos de ese tejido sintético medio acolchado que suelen tener las mochilas para que no te dañen la piel. Odio las sandalias, me parecen sucias, nunca puedo ponerme ningún calzado sin medias, y obviamente las sandalias con medias son cosa de yanqui en vacaciones en Orlando.

La cuestión es que el viaje transcurría, el tipo lucía bañadito, todos (ok, casi todos) allí lucíamos más o menos igual, y la vida nos sonreía a todos, yendo mansitos hacia el centro, al gran quilombo. Pero nada dura para siempre: en un momento el tipo abre prolijamente su morral (al tono también, ese verdoso medio caqui que dominaba toda su ropa salvo sus sandalias marrones), y saca... un alicate.

Acto seguido, procede a cortarse las uñas, cuidadosamente y en orden riguroso de dedo, comenzando por la izquierda, la menos hábil y finalizando con la derecha. Clic, clic, clic, eran más o menos tres por dedo, uno al costado, uno al medio, otro al otro costado. Por ahí algún refilado en uña rebelde.

Puaj.

Yo pensé que en cualquier momento sacaba la crema anti-paspado y se la pasaba por la entrepierna, pero el tipo tenía aspecto deportivo, delgado y quizás no tenía esos problemas que tienen los gorditos. Yo miré alrededor a ver si encontraba alguna mirada de reprobación pero nada, todo el mundo sumido en contemplar los parques que pasaban displiscentes por las ventanillas.

A los pocos días, en el bondi, sentada a mi lado había una chica de no más de 25 años. No era exactamente hermosa, pero bien podría haber hecho una campaña de ropa cool y fashion donde se requieren modelos que tengan cara de insatisfacción existencial y algún mechón que el peluquero no pudo o no quiso dominar. La flaca estaba con su kit de make up en mano, el puff o como se llame cada tanto hacía un viaje por la pastillita. Eran como las 12 del mediodía y el bondi iba razonablemente lleno. Mejilla uno, mejilla dos, listo. Luego de guardar aparatosamente el accesorio, arremetió con un ojo, después el otro: ahora se metió con el eyeliner... y ni se inmutaba. Yo me la imaginaba desnuda acomodándose las tetitas bajo el camisoncito corto antes de irse a dormir, no por baboso (no por baboso, obviamente), sino porque este acto, al igual que el del morocho me parecían y me parecen totalmente fuera de lugar en un ámbito público.

Siempre me pareció inadecuado y hasta vergonzante el espejito que solía incluirse en la visera anti sol de los autos, en el lugar del acompañante. Los tiempos han cambiado y desde hace mucho también están en el del conductor, pero obviamente este sólo puede (o debería) ser usado antes o después del acto de manejar por la calle.

Esta gente estaba haciendo lo mismo, el tipo y la pendeja, que obviamente no necesitaba ningún maquillaje porque la frescura le brotaba de los poros.

Estaban haciendo chanchadas delante de mí.

Y yo las chanchadas las hago solito (a lo sumo acompañado) en mi casa.

17 comentarios:

Gabriela dijo...

Soy de las que maneja y se maquilla, no le puedo decir nada al respecto, aunque hacerlo en el bondi no me parece elegante digamos que la tendencia moderna es salir corriendo para todos lados, los horarios màs que apretados y en algùn lado hay que acomodarse la traza... de ahí a decirle chanchada me parece que hay un largo trecho, una cosa es el eyeliner y otra cambiarse el carefree.

Las uñas por suerte me las domeña Teresa, el señor serà muy elegante pero le pifiò de lo lindo, ahora yo digo.... que diferencia hay entre cortarse las uñitas con el alicate y manducàrselas discreta o indiscretamente?

Roedor dijo...

Manejar y maquillarse: ¿al mismo tiempo??? My God.

Manducarse las uñas, feo, feo... en público o en privado, che.

Anónimo dijo...

Que lugar ocupan los Sres. que estàn esperando el semàforo y se introducen los dedos en la nariz, llegando casì al cerebro y hurgan sacando el moco para luego convertirlo en bolita?
Ni hablar de personas que introducen " escarbadientes " o palillos ,como màs le guste, de todas maneras me resulta desagradable el nombre que le quieran poner ( deberìan prohibirlos en los restaurantes) como si fuesen hacer una endoscopia con el mismo, hay que escarbarse todo en privado, para eso uno se dirige al baño y ahì se escarba hasta el alma, no delante de los comensales.

Maquillarse en un colectivo, tren o el medio de transporte que sea, no es bochornoso para la vista, es incomodò, al menos para mi es un ritual al cual le doy cuidado, cortarse las uñas ya pasa a otro lugar, me parece que sì es para la intimidad.

Y ni le cuento porque no corresponde, cosas que me contaron de Srtas. muy encantadoras que hacian deliberadamente casì como un acto reflejo con algunas partes de su cuerpo a la vista de todos.

El horror.!!!

Juana de Arco.

Gabriela dijo...

no solo eso.. tambien se leer un manual de instrucciones y entender de què se habla.... vio que multifacètica que soy?

Roedor dijo...

Jeanne, acuerdo con lo de los mondadientes. Deberían estar decididamente prohibidos en restaurantes. Si tenés problemas, andate al baño, usá el floss o directamente andá con el cepillito y la pasta, como vi a hacer a muchos brasileños a quienes conocí por laburo: los tipos son de las personas más higiénicas que conzco en el mundo.

Lo de los mocos en el auto es sindudamente reprobable, pero es un ámbito privado aunque al tipo lo espíen desde fuera. Es como las chicas de la foto de este post, ¿no?

Cuente lo de las señoritas, de todos modos: puede llegar a ser excitante... y quizás nos olvidamos de la higiene por un rato...

Gabriela, ¿Ud. puede leer un manual de ésos y en menos de dos horas manejar el aparato de manera eficiente? No vale hablar de hombres... El otro día vi un episodio de "Modern family" que hablaba de la innata capacidad femenina de dominar ese tipo de habilidad...

Alelí dijo...

coincido con las chicas que con el maquillaje me pasa que no puedo dejar de mirarlas y desde algún lugar admirarlas, no sólo por la destreza que requiere sino tb para bancarse miles de ojos mirando mientras hacen su trabajo.

igual entiendo que hay una tendencia a exponerse, a mostrar, a requerir testigos a veces voluntarios y otras cautivos de algo que no sabemos muy bien què es ni para qué.

beso

Mary Poppins dijo...

no soy muy asquerosa, claro que si al hombre corta unias se le dispara una cerca mio.... O alguien floseandose te dispara lo extraido sobre tu piel ....
aunque para eso -la verdad- hay que tener mucha habilidad

Bien por maquillarse donde sea, forbidden to everyone rayarse los callos publicly

brasil dijo...

Está bien, las uñas no me las corto más en el tren, pero con mis sandalias no te metas ( en realidad no me gustan, pero las uso por si se me da cortarme tambien la de los pies entre Lisandro y Retiro que es un trayecto largo y aburrido)...

¿podrías haber saludado, no?

Yendo a lo esencial del post, a mi me da pudor hablar por el celular en Tte. público. Lo he tenido que hacer, obvio, pero lo hago bajito y onda telegrama

Me dan verguenza ajena las/los que hablan a los gritos contando a quien se curtieron, o lo que hicieron el fin de semana, o lo que hizo la turra de la hermana ayer.....

Roedor dijo...

Alelí, bueno, quizás a eso me refería yo, a una especie de exhibicionismo modesto: quizás hacen eso para no andar mostrando una teta o cruzarse de gambas en el asiento trasero del bondi, por ejemplo.

Mary: una de las uñitas del tipejo ese cayó cerca de mis pies, en parte por eso me molestó el asunto, yo no le ando tirando mis desechos personales a nadie, ¿vio? Lo de rallarse los callos me dio impresión, qué quiere que le diga...

brasil, yo sospechaba que podía ser Ud., pero en su momento no me incliné por esa opción porque siendo Ud. un hombre de campo le faltaba la boina, las alpargatas y la foto de Julio César Cleto estilo badge sobre el strap del morral. Veo que es un tipo discreto...

Yendo a temas serios, lo del celular también es un vicio que uno ve a diario, si hay algo que es privado es una conversación telefónica, y a mí me da cosa ver cómo la gente se engancha en la vía pública hablando y hablando y hablando, creo que algunos lo hacen para entretenerse en el tren o el bondi, pero otros porque no se bancan su propio diálogo interior.

brasil dijo...

lo que NUNCA va a ver en mi es una foto de Cobos. Antes me corto las uñas de los pies con los dientes y en público

Mary Poppins dijo...

una conocida arrojo las cenizas de su difunto padre -abogado éste último- en el centro de Plaza de Tribunales en un dia laborable.

Not good either

Roedor dijo...

brasil, yo sabía que iba a reacccionar así... good for you.

Alelí, con todo respeto y salvo el hecho de que se trataba de un abogado, eso suena emotivo... Quizás si el día era ventoso podía ser criticable, pero si no.. (hay una peli de Mel Brooks donde hay una escena así, me parece).

Anónimo dijo...

Al Sr. de los mocos no se lo espia, salvo que tenga los vidrios polarizados, uno no es ciego.
Respecto a lo demàs, disculpe pero no tengo confianza como para contarle algo asì y me parece que los demàs no tienen porque leer semejantes asquerocidades.

Le digo esto solo y no pregunte màs, la Srta. en cuestiòn le gustaba oler ciertas partes de su cuerpo, todo esto era delante de cualquier persona que estè presente, y no era exactamente la axila, no creo que fuera algo que hacia premeditadamente, simplemente la chica llegò con defectos de fàbrica.

Leyendo el comentario de la Sra Mary, me hizo acordar un hombre que conocì que actuò en forma similiar con las cenizas de su padre,pero en el Hipòdromo de Palermo, al papà le gustaba el juego y lo habìa dejado expreso antes de morir.

Me voy a oler un poco de perfume, esto ya me està dando asquito.

Juana de Arco.

Roedor dijo...

Me dio impresión, Jeanne, comí hace un rato y estoy con algo de náuseas...

Y pensar que hay gente que se excita con esas cosas, che.

Al lado de eso, lo de las uñas y el eyeliner es casi etiqueta.

Matías dijo...

Yo no tendría tanto problema con la mina que se maquille, pero hasta ahí. Pero si me jode y mucho el tema del corte de uñas. Capo como te vas a cortar las uñas en el tren o en el bondi???? Es lo mismo que una mina se pinte las uñas de los dedos de los pies!!!! Reconozco que en un par de ocasiones (y cuando me molestaba mucho) me he sacado algún que otro moco pero nada más. Esas son cosas que forman parte de la higiene personal y como tal deben hacerse en el lugar adecuado. Vio usted que la uña a veces sale disparada del cortauñas, no? A mi me llega a caer alguna mientras viajo y el quilombo que se arma sería monumental. Abrazo!

brasil dijo...

ya que estamos derivando a dar rienda suelta a las más bajas asquerosidades, debo recordar a un ex colega de secundario -hoy reconocidísimo científico que recorre foros internacionales- que se sacaba los mocos en el bondi, y los pegaba a propósito en el pasamanos del techo....

Pero era en tren de agitación. Muy Rayuela, era.....

Campamento a Hua-hum con otros congéners, varios lavándose los dientes con el mismo cepillo, formar de ala en el scrum con el chancho F. de pilar, las mochilas de las chicas abriéndose en el tren patagónico despues de un mes de campamento y alguna bestia gritando "uuyyyyyyy! ¿¿¿ya llegamos a Las Grutas????".

Y otras delicias de la adolescencia

Roedor dijo...

Matías, yo estaba esperando que una uña me tocara mi humanidad para darle un sermón acerca de los alcances de la intimidad, etc. El tema del maquillaje femenino supongo que es una cuestión de costumbre: cualquiera que haya salido con una señorita o señora sabe que eso es de rigor, en especial cuando vas en auto.

brasil, y pensar que esa gente era aristócrata del saber (en realidad la frase fue acuñada mientras yo estaba en ese lugar). La cosa es que lo suyo tiene el componente nostálgico y cariñoso, y eso, en mi opinión, no las hace repugnantes. Igualmente, y a diferencia de lo que contaba la Juana de Arco más arriba, nosotros habríamos matado por olisquear alguna intimidad, tan privados que estábamos de los placeres de la carne, che.