miércoles, 19 de septiembre de 2007

El filósofo se fue de vacaciones, por eso...

… opino yo.

Una de mis frases pelotudas favoritas (tengo unas cuantas), es: “Nada es blanco y negro, tenés toda una gama de grises y además lo que se ve en la tapa de Dark Side of the Moon”.


Los opuestos que se complementan, el equilibrio, todo cháchara, como decía don Vicente Leonides..

E’cir, la realidad nos indica que los absolutos, el te-amo o el te-odio, corto-mano-corto-fierro sólo existen en la mayor parte de las maravillosas sagas hollywoodenses, donde los personajes suelen ser bastante unidireccionales, previsibles, etc.

Ese etcetera incluye, en mi opinión, la llamada coherencia, rigor, como quieras llamarlo, pibe o piba.

El peor canalla puede tener actitudes honorables. La mujer más santa puede ser ocasionalmente una arpía inigualable (de esto también puedo contar más de una historia…).

A veces estamos cómodos en los casilleros, acá va esto, allá va lo otro. La ambigüedad nos mata, pero esto es otro matiz: lo que debe ser, la ética petisita que manejamos diariamente, la de entrecasa; no sé, llamemos a la Dra. Carrió para que también nos hable de La Moral, todo eso, sólo existe en los libros. A ver, evitemos los malos entendidos (que en realidad no son tales, pero ésa es otra historia): no estoy propiciando el viva la pepa generalizado. De hecho, lo propicie o no, va a ocurrir si tiene que ocurrir.

A lo que apunto es que cada vez más me siento con menos derecho a apuntar con el dedito acusador a nadie por presuntas agachadas, no porque me parezcan “mal” (algunas de hecho me parecen pésimas), sino porque el primero que tendría que ligarse el citado buchoneo es ese que está ahí, frente al espejo, mirándome, y que se parece bastante a mí en los momentos más honorables de mi condición humana, y parece otro, Mr. Hyde, el retrato encanutado en el altillo del pillo de Dorian, en las peores circunstancias.

Los dos son yo, puedo subirte al cielo o hacerte conocer el infierno, puedo ser un gentleman británico de pura cepa o uno de los lameculos de Tinelli, y cada puta gradación que se te ocurra en la escala que quieras, pero… soy yo al fin.


¿A vos no te pasa lo mismo? ¿Y a ese o esa que se vislumbra por ahí detrás? Preguntale también…

19 comentarios:

Luigi dijo...

Está madurando amigo! nosotros los jovenes somos unidireccionales !!

Conste que le dije "maduro" (suena a winner)y no "viejo del orto" (mi jefe (180 años) le dice a un compañero (20 años): se me rompió una hoja, me alcanzás el seloplin... - que le alcance QUEEEEEEE??)

Juan Gonzalez del Solar dijo...

El problema aparece con creer que lo negro es malo y lo blanco es bueno.
Las cosas son y sobre eso cada uno lo que puede.

Eso de los rótulos solo demuestra nuestra dificultad para vivir con la duda, como si al ponerles nombres pudiéramos dominar las cosas.
Este post me lleva a una idea que veo desde Las apariencias engañan y De qué te reís; algo que me interesa muchísimo.
Creo que hay que apuntar más al espejo.
Saludos

La condesa sangrienta dijo...

Hace rato que aprendí a reconocer y a aceptar la multitud que convive conmigo. Todavía no tengo claro si es madurez espiritual o simple esquizofrenia.
Un beso enorme de parte de todos nosotros porque todos lo queremos Roedor (a usté y a sus otros yoes también)
Muack!

Roedor dijo...

Luigi, cada vez me convenzo más de que usted vive en un continuo espacio/tiempo que no es el nuestro: no sé qué demonios es el seloplin, y estoy más cerca de su jefe que de su compañero. ¿Me aclara, plis?

Juan, me descubriste!!! Siempre escribo sobre lo mismo. En parte sí, en parte no. Mi énfasis quiso ser en el rigor y la coherencia, pero no me salió. Quizás si hubiera escrito el filósofo del título, la cosa salía mejor. Otra vez será, nadie es perfecto...

Condesa, yo quiero descubrir su parte Sybil Vane.

Juan Gonzalez del Solar dijo...

Roedor, eso de la perfección es puro cuento. Lo interesante no es ser perfectos, sino ser y conocernos de la mejor manera posible -a finde joder y jodernos lo menos posible-.
Lo del espejo es lo mejor que podemos hacer y lo único que tenemos a mano, y creo que sus post aluden a lo mismo.
Y sobre cómo le salen las cosas, qué le voy a decir, rebien.

La condesa sangrienta dijo...

¿tiene el pasaporte al día?

Roedor dijo...

Condesa, sí, al día y con visa de USA vigente, para parecer un hombre de mundo.

juan, la idea era esa: somos como somos, pero sin apelar a esas imágenes sicobolchoides tan trilladas. Si sigue así, lo nombro interpretador oficial, así se deja de zalamerías, ¿estamos?

Luigi dijo...

Despues de la carcajada generalizada, mi jefe explicó que se refería a la cinta adhesiva, cinta scotch o como quieran llamarle.
No pudimos determinar si era una marca o un producto (como la gillette o la curita) pero de todas maneras es un termino antediluviano

Lau dijo...

Lo que pasa es que la gente necesita ubicarte, encasillarte....si no...se pierden, se desorientan...
(claro que no estoy de acuerdo con esto)

Saludos! :)

Juan Gonzalez del Solar dijo...

OK. Me llamaré al orden sin necesidad de nombramiento.

Leticia dijo...

Aaahhh... sí, a eso apunto... ud. ha dado en el clavo. Sería más fácil incluso, no tener que emitir juicio... Ni hiperbolar (no sé si existe dicho término) como suelo hacer...

Pero lo de la tapa de DSOTM es así. Si me permite, y con el derecho que le corresponde por la autoría, la adopto.


saludos


L.

Darío dijo...

Está bueno que tengamos presente la diversidad, incluso que exista en una misma persona. Siempre los que tienen poder tratan de dividir las aguas en buenos y malos, para sacar rédito y meternos en la cabeza lo que debemos odiar y amar. Imposible que lo logren si seguimos leyendo y pensando cosas así. Saludos.

Todos Gronchos dijo...

El bueno es bueno y el malo es malo. Punto. Se acabó.

Roedor dijo...

Ja! Típico comentario de groncho...

Milkus Maximus dijo...

Coincido en un par de cosas con Ud. nada más.

Es cierto que uno puede ser un gentleman o un verdadero imbécil, pero siempre es uno quien elige ser uno de los dos.

Uno no es un mediocre por culpa de los demás, o por culpa de las circunstancias, por más que estas hayan sido mil veces desfavorables. Uno llega a cierto nivel de chatura, de estupidez, por opciones libres, propias, y de las que hay que hacerse cargo.

Pero hoy en día, ahora que somos todos re-tolerantes, abiertos, correctitos y democráticos; está muy de moda relativizar toda categoría de bien o de mal, para tampoco tener que juzgarse a uno mismo por las macanas cometidas.

Si bien y mal son categorías relativas y dependen de cada uno; si vivir en la duda es vivir en serio; si "las apariencias siempre engañan"; si no asegurar nada es una supuesta forma de ver la realidad ..... prefiero seguir viviendo en una nube de butano intestinal.

Estas y otras frasesitas hechas siempre me han sonado a jabón para lavarse las manos, excusas para no hacerse cargo, para no emitir juicios, para no jugarse.

Aceptar tranquilamente la convivencia del vicio y la virtud en uno mismo es parte de ese no jugarse. Ahí está la tarea y la oportunidad para crecer: sacar los yuyos, llamar las cosas por su nombre, saber cuando uno es culpable de tal o cual macana para poder corregirla. Y no encogerse de hombros frente a los vicios propios en una especie de "y bueh, queselevaser ..."

A mí me da pavor, el sólo imaginarme un día en que mi hijo me mire a los ojos, y yo deba admitir que ese día, me conformé con lo que soy ....

Roedor dijo...

Milkus querido, este blog sería muchísimo más mediocre sin sus intervenciones, che, que son coherentes con sus creencias, valores y, si me permite, hasta sus impostaciones.

Yo le cuento una cosa: a mí cuando llamaron y repartieron las mascaritas, las capas y las botas de superhéroe, no me llamaron.

Por lo cual estoy en el llano y esas expresiones de que yo elijo "ser un gentleman o un perfecto imbécil" están muy buenas para el papel o la pantalla, pero la vida real está hecha de otra materia: esto no quita que uno aspire todo el tiempo a tratar de ser cada día una persona más digna y que sus hijos lo miren con respeto. Esto a veces se logra, a veces no.

Como ve, seguimos con las posmodernas ambigüedades donde el suscripto sigue sin hacerse cargo básicamente de nada.

Pero nuevamente las apariencias engañan. No siempre, pero a veces sí. Otra vez la dicotomía falsa: ¿blanco o negro? No sé. Alguno de los colores, quizás.

Yo no me lavo las manos ni acepto impertérrito a mis Jeckyll y Hyde. Soy las dos cosas, trato de pasarla bien y de elegir lo que me hace sentir mejor, pero nuevamente estoy lejos de ser un humanoide sin fallas. Por lo cual recurro a la clásica resignación (no) cristiana y le meto para adelante, siempre tratando de ser un cacho mejor cada día, pero no autoflagelándome teniendo como único objetivo salir bien retratado en el anuario de los buenos y dignos tipos.

Como diría el no-ingeniero: ¿mentiende?

Gran abrazo, mi viejo.

Milkus Maximus dijo...

Le voy a ser franco: no sé si lo entiendo. Tampoco sé si Ud. me entiende. Pero "me parece que le parece", que el que escribe escribió lo que escribió desde algún limbo de supuesta superioridad. No es así.

Por empezar, trato de no abrir el hocico cuando se trata de cosas que no estudié, ví, o experimenté. Ergo ... cuando hablo de miserias humanas, autocomplacencias, autocompasiones mediocres, y cobardías solapadas detrás de discursitos políticamente correctos, lo hago, primera y principalmente, porque las experimenté o experimento en mi propia miseria, y lateralmente, en la de otros.

Esto, que me inhabilita más de una vez para echarle en cara las miserias a mi prójimo, no me inhabilita para reconocerlas, señalarlas, y hasta combatirlas, si esas mismas miserias lastiman a terceros o a mí mismo, ya se trate de las miserias de mi prójimo, o de mí mismo.

Es más: el primer deber de la caridad, hacia mí mismo o hacia mi prójimo, es la verdad, no la diplomacia. Y si bien esto no implica andar con el dedito acusador en alto buscando las miserias ajenas; tampoco implica hacer la vista gorda con lo que pasa, muchas veces, frente a nuestra propia nariz, en nombre de un dudoso "vivir y dejar vivir".
Me suena a algo que alguien dijo hace ya muchísimo tiempo: "yo no soy guardián de mi hermano"

Una última nota "de color". Curiosamente los grises se consiguen, cuando se fuerza a los colores originales dejar de ser lo que son, y se empiezan a mezclar las cosas.

Un abrazo.

PD: Aún sigue en pie lo del bourbon?

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Basta de anonimato, por favor.


Vos sos un tipo genial y si te veo por la calle voy a pensar que detrás de un aburguesado publicista hay solamente un aburguesado publicista.
Danos ya mismo tu nombre, D.N.I, nivel de escolaridad, cantidad de veces que viste la película Casablanca... esos datos que nos constituyen para deconstruirnos un rato más tarde.



No soportaré la inquietud de cruzarte por la calle y no darte un abrazo. La gente extremadamente inteligente me desborda un poco.
Perdoname.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

¿La Dra Carrió habla ahora de Moral?



Hace veinticinco años yo ya era objeto de burlas de los chicos de Villa Corina que en los actos me parodiaban:

¿Qué es la Moraaaaaaaaaaaal?
(con un fuerte énfasis en la a).

Me pasó lo mismo con la "t" de "pelotudo" de Fontanarrosa.
Vivo en el Truman Show, soy una de las protagonistas pero la platita se la llevan los otros.

Eso si que es ni blanco ni negro. Puros matices de gris.