viernes, 17 de agosto de 2007

El Contexto lo es todo

El otro día llevé a dos de mis hijos al club donde hacen deporte. Uno toma clases de tenis, otro va a la escuelita de fútbol. Luego de un rato de admirar sus innatas condiciones de las que pocas personas están convencidas además de sus familiares directos, me puse a caminar por ahí, entre ambos sectores, que no están adyacentes.

En el medio hay una cancha de básquet. Como he comentado más de una vez, yo practico con asiduidad este deporte desde pequeño, con un gap importante que finalizó hace unos cuantos años. Para resumir, cualquier actividad con una pelota anaranjada a mí me llama la atención: he mirado partidos viejos, en diferido, liga nacional, universitaria de USA, por supuesto la NBA en directo, torneo del ascenso y hasta las inferiores del club donde practico (estas son las más divertidas porque a casi todos los jovenzuelos los conozco desde que no tenían vello ni en las piernas). Ver la evolución es fascinante. Pensar que alguna vez harán los mismos papelones que yo en un equipo de veteranos, también…
Pero la cosa es que acá en este club (que no es donde yo practico) había una clase de básquet para adultos, que era mixta y que agrupaba a un variopinto rejunte de gente grande de edades entre los 40 y los 70 años. A los 10 segundos me di cuenta de que eran todos principiantes. Verlos botar torpemente la pelota tratando de zigzaguear entre los conitos distribuidos estratégicamente me impresionó. Adoptar poses ridículas para el lanzamiento al cesto (nunca tiro al aro) me produjo escozor. Hacer chistes y patear la bola (sacrilegio) ya me sacó de quicio y me retiré con una mezcla de indignación y vergüenza ajena. Lo que en los pequeños resulta hasta simpático, se había transformado en scary.

Esa gente tenía aspecto de pasarla muy bien en la vida (el club no tiene precisamente precios populares), su ropa deportiva estaba en un estado impecable y era de marcas reconocidas, las “chicas” lucían cortes, peinados y colores sofistiqué de rubia de Barrio Norte. La mayoría de los tipos tenían cara de Chief Financial Officer de ésos que aparecen en las páginas de internet de las megacorporaciones contándote lo bien que dieron los balances del último ejercicio fiscal. Esos peinaditos cancheros con las canas tiradas a un costadito, y toda esa mano. Todos ellos/as, o la gran mayoría, probablemente sean ejemplos a seguir en cuanto a profesionalismo, don de gentes, o aunque sea, falta de escrúpulos en su camino a la cima, a estos efectos no cuenta si se llevan bien con Dios o con el Diablo (o con ambos).

La realidad es que estaban allí, playing the fool. Pero por una causa noble. Alejados de sus escenarios “naturales”, donde sistemáticamente pueden aniquilar personas o empresas, o ser benefactores de la humanidad, o al menos de su comunidad.

Como decía un personaje en una vieja tira de Quino, en Mafalda, “en la playa y en short somos todos iguales”. Acá también eran iguales, aunque se notaba que mucho a ver a Excursionistas no iban ni se parecían a los personajes de Fontanarrosa que futbolean, ni siquiera a los que mi vecino Julito escracha en su blog.

Pero ahí estaban, igualados en la torpeza con los torpes más torpes, yo incluido, que para matizar la espera le daba con la raqueta a la pelotita verde contra el frontón.

De reojo, y como un flash, me pareció ver una sonrisa sarcástica en una de las rubias que estaba en la cancha de básquet.

16 comentarios:

La condesa sangrienta dijo...

Roedor:
las mujeres tenemos vello en las piernas. Los hombres, pelos en las patas.
Y los torpes a que refiere tienen una función social: nos hacen sentir menos torpes especialmente cuando un/a rubia/o se asocia a nuestra sonrisa.
(muy buenas sus descripciones, como siempre. Leí hasta el final y eso que era largo! jajajaj)

Stella dijo...

Lo único malo que tiene el basquet es el ruido que hace la pelota en el patio de mi casa cuando mis hijos tratan de embocarle al aro, juuuuusto a la hora de la siesta!!!
Pobres vecinos!!!

Roedor dijo...

¿Existe gente que duerme la siesta en el Área Metropolitana Buenos Aires? Stella, déjelos que peloteen, así juegan a un deporte de hombres y no esas mariconadas que se ven por la tele.

Roedor dijo...

Countess: yo primero pensé en otro tipo de pilosidades, que usualmente se llaman vello también. Por eso la elección del término. De todos modos, yo he conocido más de una dama con pelos en las patas. Las chicas del club no eran así, estaban todas hechas un primor.

Stella dijo...

Roedor, hay todo un mundo mas allá de la Gral Paz..jajaja
Es que estoy en el barrio del sr K, y nos durmieron de nuevo, pa variar!!

Desiree dijo...

Curioso Roedor, hace poco me pasó algo similar. El contexto era la clase de acrobacia, pero la actitud era la misma: vulnerabilidad absoluta ante la falta de pericida, todo enmascarado por risas y equipos de marcas más o menos reconocidas pero todos estábamos en lo mismo: luchando por salir del ridículo de ser observados como ejemplo de la ineptitud total.

Bugman dijo...

Verdaderamente, la falta de destreza es más igualitaria que las buenas intenciones. De la misma manera quien domina una disciplina crece ante los demás, independientemente de la condicón social. Claro, todo en el contexto adecuado, que no es cuestión de hacer jueguito con una naranja durante la entrega de los Premios Nobel de Física.

Luigi dijo...

Que tiene de malo patear una pelota de basquet??

jajajajajajajjaa

Buen fin de semana!

~ºNyxº~ dijo...

Pues yo me anoté en Yoga, a donde va mi madre (que es aún joven), para librarme de algunas contracturas. Y hay un par de viejas ahí... lo curioso es que la más torpe y la orangutana soy yo!

El "vicio del principiante" es siempre el mismo, cualquiera sea su status o edad; hacer algunas cosas mal por impericia... y otras por travesura.

Para asumir una regla primero hay que violarla de alguna manera, aunque sea "de pensamiento", así que eso de patear la pelota de basquet es un sacrilegio muy natural... bah, es lo primero que yo hubiera hecho ¿y por eso me parece natural? ;)

~ºNyxº~ dijo...

Ah, me olvidaba: gracias por incluirme entre sus vínculos, Roedor. Me he tomado el atrevimiento de hacer lo propio :)

Roedor dijo...

Stella, en realidad es cierto, en todos los países bananeros dormimos la siesta. Lo venimos haciendo desde el mismo momento en que Don Cristóforo y sus amigos pusieron pie en estas tierras...

No, Desirée: cuando el papelón es generalizado, el clima es de risas como usted lo describe y entonces el ridículo no duele tanto a menos que haya un observador externo hinchapelotas como yo. Creo que Mr. Bug da en la tecla: si la tenés clara, sos Gardel ante los no iniciados, pero todo en su contexto, como dice el título.

Luigi y Nyx: si los veo pateando una pelota de básquet, les pateo el trasero. Ahí no se van a preocupar por el ridículo. El básquet es un juego muy elegante.

Nyx, el placer es mío. Hacía tanto que nadie se ocupaba de los pecados capitales...

~ºNyxº~ dijo...

Bueno, pero si me va a patear atínele al lado izquierdo de mi geografía trasera (el derecho está reservado exclusivamente a pateaduras de mis familiares).

Roedor dijo...

No, Nyx, al igual que en casi todos los órdenes de la vida, es todo o nada. Es su trasero completo o el abismo, che.

~ºNyxº~ dijo...

Ufa!

Y bueh...

Roedor dijo...

¿'Tons?

Roedor dijo...

¿'Tons?