jueves, 16 de diciembre de 2010

That old white magic




Con sólo 1,85m de estatura y casi 82 kilos de peso, el rubio ese de la foto, Steve Kerr, en ese momento el 25 de los Chicago Bulls, se las arregló para hacer historia en el básquet de la NBA y del mundo.

Esa foto marca el momento exacto en que contra todos los pronósticos, en el partido 6 al mejor de 7 y definitorio, Steve Kerr y no Michael Jordan, su compañero y la estrella del equipo, y además el mejor jugador de básquet de todos los tiempos, definió el partido contra los Utah Jazz en las finales de 1997.

En el video de abajo se ven varias cosas simpáticas, para quien no entiende los parlamentos: Kerr dice que Michael Jordan, candidato natural a tomar cualquier tiro del final, decidió no hacerlo porque en el partido anterior de la serie le robaron la pelota y terminaron perdiéndolo... Entonces, lo que se ve en el minuto pedido por Chicago es que Jordan le dice a Kerr que "esté listo", y Kerr le responde "voy a estar listo". Y caramba si lo estaba.

En la jugada subsiguiente, luego de sacarse magistralmente de encima no a uno sino a dos marcadores, y con escasos segundos en el reloj para que termine el partido, Jordan queda frente al cesto, en pleno salto y a escasa distancia, perfecto para convertir: 99 de cada 100 jugadores, y más si se llaman Michael Jordan, habrían tomado ese tiro. Él no, y por eso es quien es. Sorprevisamente le baja la pelota a Kerr, quien muy tranquilo parado en la línea de tiros libres, mete el tiro y gana el partido. Y la serie. Y el campeonato.

La chicana del final, tomada durante el festejo oficial del campeonato por parte de los Bulls, consiste en Kerr gastándolo a Jordan porque en el minuto pedido le atribuye haberle dicho a su entrenador Phil Jackson (otro que ganó todo, inclusive hasta el día de hoy) que "no se siente confortable" tomando el último tiro. Luego del comentario de dudosa veracidad y la carcajada general, Kerr termina diciendo que en ese momento pensó: "Uf, otra vez voy a tener que sacar a Michael de un problema..." Más carcajadas.





Time out. Paso en el tiempo.




Unos años más tarde, 2003 para ser precisos, y siempre con el 25 en la camiseta, Steve Kerr, quien durante muchos años tuvo el honor de ser el tirador de triples con más efectividad en la historia de la NBA, tenía algunos cartuchos en el bolso, esta vez jugando para los San Antonio Spurs.

En las finales de conferencia contra los Dallas Mavericks, también en el 6to. partido, los Spurs, donde ya jugaba Manu Ginóbili, la estaban pasando muy mal sobre el final del 3er. cuarto. Kerr ya era un veterano, tenía unos 37 años y en toda la serie no había jugado 1 (un) partido. Ni uno. Luego de convertir un triple sobre el final del 3er. cuarto que mantuvo a buena distancia a su equipo, entró faltando unos 2 minutos para el final del partido y convirtió no uno sino tres triples seguidos, dando un golpe fatal en el marcador y en el ánimo a sus rivales: los Spurs pasaron de perder por pocos puntos a ganar por casi una decena. Con esa remontada, que los Spurs consiguieron mantener gracias a su famosa y crudísima defensa, el equipo ganó la serie y en la final de liga pasó por encima de los New Jersey Nets, consagrándose campeón de la NBA.

En el video se ve la secuencia, si miran el reloj que está en el ángulo inferior derecho verán que la seguidilla se produjo casi en jugadas sucesivas y con el tipo tirando la pelota apenas le llegaba a las manos.

Disculpen a los chinos que aúllan, pero es el mejor y más compacto compilado que encontré.



Salvando los años luz que me separan de Kerr, yo también soy un tirador cuando juego al básquet, y siempre admiré a gente como Kerr o a Reggie Miller, otro histórico a quien tuve el privilegio de ver jugar en vivo a pocos metros de mi asiento hace unos años durante un viaje a USA.

Todo esto surgió porque hace poco, tirando al cesto con uno de mis hijos en el club, le dije "cuando tirás no tenés que pensar, y casi seguro que el tiro entra", y le causó mucha gracia. Kerr, Miller (ambos retirados a esta altura) y unos pocos privilegiados más se ausentan por unas décimas de segundo del universo y simplemente lanzan la pelota que irá, como hacen los arqueros zen con sus flechas, exactamente al lugar donde ellos quieren que vaya, que en este caso es dentro del cesto.

Es lo más parecido a la perfección que he visto dentro del deporte. Más que un tiro libre de Román, mirá lo que te digo...

9 comentarios:

Tony brasil Bennet (t?) dijo...

Interesante, lás tima la tautología final..

bonito lunch dijo...

gran tirador el libanés.
nunca le conté, pero fui jugador de basquet desde cadetes hasta primera b.

Roedor dijo...

brasil, basta de gallinas. Ahora que lo veo, los únicos comentaristas hasta ahora tienen plumas...

bonito, no lo sabía, realmente, y me alegro por Ud. El básquet da alegrías, no como el fútbol, y se lo dice un bostero en este tristísimo 2010...

Kerr nació efectivamente en el Líbano pero es más yanqui que combinar mal los colores de la ropa...

Matías dijo...

Terrible, Steve Kerr es de esos jugadores que no se valora tanto pero que son fundamentales. Coincido en que esos jugadores no piensan o mejor dicho piensan que todo va a terminar como ellos quieren. Abrazo!

Santiago Segura dijo...

No puedo encontrar más belleza en lo que hace un tipo con la mano que en lo que hace con los pies. No sé si será porque con los pies es más difícil, no?

Roedor dijo...

Matías, yo creo que es algo así como decís. Creo que más allá de la habilidad técnica que obviamente tiene que tener alguien que hace esas cosas, se trata de un estado mental "especial". Kerr terminó su carrera con un porcentaje de efectividad de 45% o por ahí, que para un tirador de triples es mucho, sobre todo porque su carrera fue muy extendida.

Santiago, entiendo lo que decís, pero te aseguro que hacer las cosas que hacía Kerr o las que hace Kobe Bryant con las manos es MUY difícil...

Igualmente, el otro día, en nuestra cena anual de ancianos decrépitos que jugamos básquet, uno de nosotros contaba que su primer entrenador en minibásquet, hace unos 40 años, le dijo: "Pibe, vos sos alto, andás fenómeno, tirás muy bien, pero el básquet es un juego que se juega con los pies".

Y es así, nomás. No quiero entrar en detalles para no aburrir, jaja! Pero el sentido del post tenía más que ver con un estado mental que con un deportista que es muy bueno metiendo una pelota naranja a distancia en un cesto.

Santiago Segura dijo...

Sí, yo también entiendo lo que decís! Y admiro a Jordan y a dos o tres más y me gusta ver a Ginóbili meterla sobre la chicharra y demás.

En el deporte -sea cual sea-, claramente, lo más importante es la cabeza.

Y el fútbol también se juega con las manos! De hecho, vos citás a Riquelme, que sin las manos no hubiera sido lo que fue (seguirá siendo?).

Caia dijo...

.. por lejos un tiro de Kerr, de Miller, que no ganó nunca un anillo, como Nash, (sana envidia si viste jugar a alguno de los dos en vivo), como Sir Charles (ejem), como muchos. Por lejos, decía, cualquier tiro de uno de ellos es mucho más que lo que Román pudo o podrá hacer en una cancha, porque para jugar en un equipo, hay que pensar en equipo, ese es el único defecto de Román.
Hay algunos errores en tu post, "as allways" no te voy a corregir, "casi Pérez", no es mi estilo.
Felices fiestas and enjoy!

Roedor dijo...

Caia, es verdad, hay algunas cosas ligeramente inexactas, escribí el post a la carrera, pero creo que se entiende, ¿no?

De todos modos, Román para mí es el gran jugador de equipo, el aglutinante para que algunos excelentes jugadores, otros mediocres y algunos burros, puedan haber salido campeones del mundo...