lunes, 19 de noviembre de 2007

Prejuiciando

Siempre me gustó burlarme estúpidamente de los que alguien con mucha más creatividad que yo, bautizó como blogs de minita, plagados de expresiones del tipo "estaba borracha maaeeelll", "no podés", o la clásica, "me puse los stilettos y salí a la cashe a matar".

Otro objeto de menosprecio son los blogs de madddre, donde las bloggers cuentan intrascendencias sobre sus párvulos. Yo tuve, tengo y tendré mi equivalente de tal actitud vergonzante: los posts andan por ahí abajo, tres para más datos.

Sin embargo, hace poco, un blogger vecino anunció que su esposa había inaugurado un espacio y allí fui con mis uñas afiladas, para encontrarme, una vez más como me pasa últimamente, que soy un experto en decir y escribir pelotudeces y, lo que es peor, pensarlas, o sea darles un cariz seudo-racional.

No es que el blog sea brillante, aunque no está nada mal. Ser miembro de esa familia, o al menos conocido, calculo que incrementa el disfrute y los códigos. Pero lo que verifiqué efectivamente es que teniendo en cuenta que, también por prejuicio pero con bastante de fundamento, pienso que el cónyuge de la señora es un tipo que tiene la cabeza para algo más que el pedestre detalle de que no se le caigan las orejas, yo decidí arbitrariamente que no me parecía nada malo el contenido ni nada, sino que estaba bastante bien, concluyendo que ninguna mujer que haya decidido tener un par de hijos con la persona que escribe habitualmente cosas que me gustan puede ser incapaz de distinguir su pie derecho del izquierdo.

En otras palabras, la anécdota es lo de menos, pero lo que vale es que se demuestra una vez más la obviedad sigiuente: muchos adultos tenemos la habilidad de justificar lo (supuestamente) injustificable en base a nuestra propia visión sesgada de los hechos. Es más, tenemos una batería de argumentos que sustentan nuestra aparentemente sólida e inobjetable posición.

Esto, lejos de ser un problema o una limitación, es lo que nos hace la vida más disfrutable a los poco rigurosos cuando los números o las palabras no nos cierran.

And I like it.

Al igual que el blog de esta señora.

Y no estoy siendo ni un ápice de irónico.










10 comentarios:

yaeL dijo...

¿estamos en presencia de una recomendación sin link o me parece a mí?

Roedor dijo...

Dos respuestas aparentemente contradictorias:

1) Sí, vaya y busquelá, che. Pero no espere encontrar la piedra roseta.

Nadie, y menos yo, está buscando la piedra roseta, entre otras cosas porque ya existe en el British Museum (y está muy buena, yo la vi).

2) No, el post es sobre mis prejuicios, como dice el título, no sobre un blog. Lea más atentamente, a usté le da el piné, mestraña, mija.

yaeL dijo...

yo entendí que a pesar de sus prejuicios contra los blogs de madres, el de la señora le gustaba. después le podría enumerar todos los pasos de razonamiento que llevan a lo que puse, pero a ud le da el piné para llegar a ello, papi.

Minerva dijo...

Bueno, sí, pero ¿el link? Si está hablando bien!

Roedor dijo...

No, no estoy hablando bien, ni mal. No sean literales (para colmo, son todas mujeres...).

Le voy a dar un password y un nick al "Explicador de posts del Roedor", dado que es evidente que a veces me falla el mensaje (lo admito): no me gustan los blogs de madre, y aunque diga que este me gusta, lo cual no es cierto, pero también lo contrario (??!!!), la esencia de todo el asunto pasa por el prejuicio mío de opinar y calificar según criterios absolutamente arbitrarios y caprichosos.

Una de las cosas que más me cansan en la vida son las posiciones irreductibles, y pese a que yo muchas veces caigo en ellas, trato de corretear por otros prados.

En cuanto me arme de arsenal lógico y argumental, voy a formar un movimiento anti-coherencia ideológica, que buena falta le hace a este país.

La condesa sangrienta dijo...

Bueno che, o usté se expresó mal o nosotras entendimos pior.
Los blogs de madres no son peores ni mejores que los blogs de hijos, de hdp, de periodistas o de lo que sea.
Los primeros días, los primeros dientes, los primeros pasos, las primeras cacas son iguales en todos los niños del mundo.
Lo que mejora o empeora un blog, lo que lo hace diferente es la manera de contar.
Los grandes temas son el Amor, el Odio y la Muerte. Uno elige leerlos en Shakespeare, Borges, García Márquez o en Corín Tellado.

Roedor dijo...

No.

Los grandes temas son si finalmente Ginóbili va a formar parte del All Star Game en la NBA.

O cuándo sale en la Argentina el último de Joni Mitchell (eso es serio de verdad).

El resto es silencio.

La condesa sangrienta dijo...

¿y qué me cuenta de Ramón que le hizo corte de manga a Aguilar? ¿eh?

Anónimo dijo...

Todos somos un poco prejuiciosos.....yo también lo admito

lau-kith

bonito lunch dijo...

despues si alguien dice que las mujeres no entienden nada , se recalientan .