
Nunca estuve en New York, por lo tanto nunca estuve en Broadway, pero desde que escuché esta canción cuando era un tierno adolescente, para mí bailar, la noche, una ciudad grande y devoradora, es este sentimiento y no otra cosa, es este
soundtrack. Banda de lujo injustamente criticada, grandes en todas sus épocas, innovadores, con sensibilidad hitera, y unas armonías a tres voces como pocas veces se escucharon antes y después. El riff de esta canción lo tocan... los teclados, y la banda ajustadísima hace el resto. Párrafo aparte para la vestimenta
beige de Robin, había que ser muy macho para salir así vestido al escenario, aunque fuera el
Midnight Special conducido por Helen Reddy.
Enjoy.
La segunda es posiblemente la única canción de Abba que me parece una obra maestra. Cuando salió al mercado los sintetizadores ya existían, pero la totalidad de la orquestación, los arreglos y los yeites eran "orgánicos", como se dice ahora. Nunca un
loop ni un
sample, pura sangre discotequera con instrumentos y personas reales cantando y tocando. Elegí una versión en vivo porque los tipos también sonaban bien en concierto, aunque con la trampita de poner coristas femeninas que hacían las verdaderas armonías, dado que la rubia y la morocha del frente estaban para hacer mohínes y, como decía mi viejo, musiquero a la antigua, hacían "las dos primera", lo cual para él (y para mí las más de las veces) era motivo de escarnio y desprecio.
Enjoy.
Finalmente, mi banda disco favorita, lástima que no pude encontrar clips viejos donde las chicas estaban de trajecito sastre Chanel y redecillas que les cubrían media cara, con los muchachos de impecable traje color "durazno" (je). La canción que más me gusta de Chic es "My forbidden lover", pero casi todas son una maravilla y elegí esta por el invitado especial, que literalmente puede tocar cualquier cosa, y bien, y porque todavía estaba Bernard Edwards, fallecido hace un tiempo. El de la batería es el inmenso Omar Hakim, músico de Miles, Bowie, Sting y un montón de gente talentosa. La clave de la música disco es la repetición, y el yeite de guitarra rítmica de Nile Rodgers te queda en la cabeza por horas. Yo los vi de casualidad teloneando a los Pet Shop Boys en el club Ciudad durante 2009, cuando un amigo me llamó sobre la hora para preguntarme si quería un par de entradas porque él no podía ir. Maravillas de las coincidencias.
Enjoy.